La alcaldesa de Madrid le pide a la Virgen de la Almudena «una gestión de los conflictos auténticamente pacífica»

Fiesta mayor de la Virgen de la Almudena, patrona de Madrid. El cardenal Carlos Osoro, en su homilía, pidió una Iglesia que vaya «sin miedos a todos los caminos», mientras la alcaldesa, Manuela Carmena, solicitó, en el voto de la Villa, pidió a la Virgen «resolver los conflictos pacificamente» y luchar, como pide el Papa Francisco, por «la cultura del encuentro, de la paz y de la esperanza».

El extraordinario marco de la Plaza Mayor de Madrid llena a rebosar, con 3.500 sillas ocupadas. En el altar, el cardenal de Madrid, Carlos Osoro, acompañado por los canónigos, por los arciprestes madrileñós y del obispo auxiliar, monseñor Martínez Camino, del Nuncio de Su Santidad, monseñor Fratini, del cardenal emérito de Madrid, Rouco Varela, del arzobispo castrense, Juan del Rio, y el auxiliar de Getafe, monseño Rico Pavés.

En el altar, el lema de la fiesta de este año: «María, causa de nuestra alegría». Y a la derecha, la preciosa imagen de Nuestra Señora de la Almudena, talla del siglo XVI.

Entre las autoridades presentes, además de la alcaldesa, Manuela Carmena y la presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes, los representantes de los diversos partidos políticos, como Gabilondo o el concejal de ‘Ahora Madrid’, Javier Barbero.

Tras la solemne procesión de entrada, los ritos del perdón, el gloria y las lecturas. La primera lectura del Apocalipsis y el pasaje del Evangelio de Juan de María al pie de la Cruz de Cristo: «¡He ahí a tu madre!»

Tras los ritos de iniciales de la eucaristía, Manuela Carmena hace el voto de la Villa:

Texto íntegro del Voto de la Villa de la alcaldesa de Madrid

Como alcaldesa de la ciudad, de todas las personas que habitan nuestro querido Madrid, es para mí un honor renovar en esta celebración, un año más, el Voto de la Villa.

Vivimos momentos convulsos en nuestro entorno, realmente nada fáciles. Momentos que necesitan elevar la mirada y acoger aportaciones como las del Papa Francisco, quien casi hace un año inició un nuevo ciclo de reflexiones con el tema central de la esperanza.

Desde ese principio esperanza hoy queremos expresar, tanto creyentes como no creyentes, nuestro voto, nuestro compromiso ante Ti,

La esperanza y el compromiso de acoger al que piensa de otro modo como alguien digno, merecedor de reconocimiento y respeto. Porque queremos seguir mirando con ojos de hermano y de conciudadano a todos los hombres y mujeres, mientras tejemos desde el orden de los valores una fraternidad universal.

La esperanza y el compromiso de promover la cultura del encuentro y la cultura de la paz, evitando el encasillamiento que polariza y excluye y que puede conducir a la fractura social.

La esperanza, asimismo, de poner energías para que no se agote nunca el compromiso de buscar y encontrar una gestión de los conflictos auténticamente pacífica, respetuosa y dialogante.

Cuando la Iglesia se define como católica, lo hace precisamente porque en su identidad está la universalidad, porque exige que todas las personas sean bienvenidas, con independencia de su origen, de sus opiniones o de su manera de entender la vida.

Que esa acogida universal, de reconocimiento fraterno, la sigamos teniendo en nuestra Villa con los que buscan refugio y protección, o con los que piensan de manera distinta. Y que eso pueda llegar a ser una seña de identidad de nuestra hermosa ciudad.

Queremos seguir construyendo y soñando con una ciudad que respire concordia y amistad, que cuide con primor del medio ambiente y defienda a los más vulnerables, que apueste por la ecología integral, la inclusión social y la convivencia en paz.

Esa es nuestra esperanza.

¡Que así sea!

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