La agresión a una musulmana agrava la polémica del velo en Gran Bretaña

Un influyente dirigente islámico acusa a Straw de instigar a la violencia con las mujeres tapadas El exministro aclara que no está en contra del pañuelo en la cabeza, sino de la cara cubierta

La agresión sufrida por una joven musulmana cubierta con un velo en las calles de la ciudad inglesa de Liverpool reavivó ayer las críticas contra el exministro de Exteriores Jack Straw. Un importante miembro de la comunidad islámica, Mohamed Akbar Alí, echó la culpa del ataque a los comentarios realizados el jueves por Straw, quien pidió que las mujeres se retiraran el velo de la cara.
La agresión, llevado a cabo por un individuo de raza blanca, estuvo acompañada de insultos racistas, según confirmaron fuentes policiales. Para Akbar Alí, antiguo presidente del Instituto Islámico de Liverpool, el incidente no es una simple coincidencia. "Le echo la culpa directamente y sin ninguna duda a Jack Straw", afirmó. "Es un responsable del Gobierno y está en un distrito electoral con un gran número de musulmanes. Debería haberlo pensado mejor antes de hacer una declaración así", añadió.
El inspector Saied Mostaghel, de la policía de Merseyside, calificó de "despreciable" el suceso.

LA COALICIÓN ANTIGUERRA
Ayer, también unas 70 personas, 20 de ellas mujeres cubiertas con un velo, pertenecientes a la coalición Detened la Guerra, se manifestaron contra Straw en Blackburn, la localidad del noroeste de Inglaterra de la que el actual líder de la Cámara de los Comunes es diputado. "No estamos de acuerdo con lo que dijo. Está fuera de lugar y es absurdo afirmar que el rostro cubierto impide la comunicación", señaló Nahella Ashraf, portavoz del movimiento que ha protestado repetidamente contra la intervención británica en la guerra de Irak.
Salim Mulla, del Consejo de Mezquitas de Lancashire, ha pedido una reunión urgente con el dirigente laborista, para discutir sus controvertidas palabras.
En una entrevista concedida la noche del viernes al Lancashire Telegraph, Straw se sorprendió por la amplitud de la polémica. "No esperaba ocupar las portadas de los diarios nacionales. La reacción a mis comentarios muestra que he tocado un asunto importante para la gente", afirmó. También aclaró que no está en contra de que las musulmanas lleven el pañuelo en la cabeza, conocido como hijab. "No quiero que se quiten el hijab, me parece bien que lo lleven".
Quizás Straw pretendía abrir un debate mesurado, sobre un tema sensible pero de momento, solo ha logrado que entre una buena parte de los musulmanes crezca la sensación de acoso. "En los últimos meses, el discurso ha cambiado y se ha abierto la veda para demonizar al islam", afirmó Ahmed J. Versi, director de la publicación Muslim News.
En el Reino Unido las cosas no han vuelto a ser lo que eran desde los atentados de julio del 2005. Cuando los británicos descubrieron la identidad de los terroristas suicidas (todos británicos, tres de origen paquistaní y uno jamaicano), comprendieron que no tenían ni idea de lo que ocurría en ciertas comunidades, aisladas y cerradas en sus propios guetos sociales y religiosos.

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