La adhesión a la red de ciudades laicas se reactiva en Soria

IU considera que se debe de retomar el asunto tras un ‘parón’ de 100 días

Se acabó el tiempo del debate «sereno» con el que poder «explorar» el mejor modo de acceder a la red de ciudades laicas. 100 días después de que se habilitase este espacio para la discusión «sosegada» en sesión plenaria, IU dice que ya es hora de que se «retome» el asunto «con el fin de alcanzar medidas concretas que permitan al Ayuntamiento de Soria avanzar hacia su laicismo».
Por ello, y como punto de partida, la formación propone cinco puntos con los que «abrir el debate». El primero de ellos postula la retirada «de la simbología religiosa de los espacios de titularidad pública dependientes del Ayuntamiento, salvo los que tengan valor patrimonial e histórico contrastado».

Como segunda cuestión se insiste en «la no participación de los miembros de la Corporación local y del personal al servicio de esta Administración en ritos ni ceremonias de carácter religioso en el desempeño de su cargo».

La adecuación de los reglamentos municipales de honores y protocolos a la no confesionalidad del Estado es el tercero de los puntos expuestos. La elaboración de un censo de propiedades rústicas y urbanas «de las que se haya podido apropiar la iglesia católica mediante el sistema de inmatriculaciones desde 1946», promoviendo la modificación de las leyes y acuerdos estatales pertinentes «para que todas entidades religiosas e ideológicas no tengan exenciones de impuestos», con inclusión del Impuesto de Bienes e Inmuebles (IBI).

Por último se sugiere «velar por la laicidad de las enseñanzas impartidas en los centros de educación en el marco de sus competencias».

Este bloque de medidas ‘reabre’ un escenario incierto, el mismo que se dejó el pasado 14 de abril cuando, sin fecha cierta, se habló de crear una comisión ‘ex profeso’ para intentar llevar a buen puerto el debate, a pesar de lo complejo que, en principio, ya se antojaba alcanzar cualquier tipo de acuerdo global, incluso de mínimos.

Jesús de Lózar, de Ciudadanos, solicitó por entonces «una reflexión profunda» dada la «complejidad» del asunto y la existencia de «temas más importantes para la ciudadanía».

Por su parte, el PP, a  través de su portavoz, Adolfo Sainz, aceró el discurso, escenificando un abismo de diferencias en el que incluyó «el respeto al sentimiento religioso mayoritario» y el «legítimo orgullo de la tradición».

Asimismo, el alcalde, Carlos Martínez, habló de la imposibilidad de asumir la literalidad de la moción «porque haría imposible el desarrollo normal de muchos de los festejos de la ciudad», ligando esta óptica costumbrista a vertientes más directas como la dinamización económica y empresarial o la pujanza cultural.

Apenas 100 días después, la polémica se reactiva.

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