Küng asegura que sin diálogo religioso no habrá paz mundial

El teólogo propone cuatro principios para un acuerdo entre distintas confesiones ? El sacerdote suizo fue acogido con grandes aplausos en el paraninfo de la UB

Hans Küng, el teólogo católico más leído por el mundo seglar y más temido por el Vaticano, reclamó anoche en el paraninfo de la Universitat de Barcelona (UB) la urgente adopción de un consenso sobre valores éticos universales que propicie el diálogo entre religiones como condición inexcusable para que haya paz en el mundo. Ésa es la forma de evitar nuevas guerras, dijo Küng ante centenares de personas que abarrotaron el recinto universitario.
La conferencia de Küng, que había levantado una gran expectación después de que el cardenal arzobispo de Barcelona, Ricard Maria Carles, prohibiera su celebración en una iglesia, mostró que, a sus 75 años, el sacerdote suizo sigue siendo uno de las pensadores más brillantes surgidos en las últimas décadas en el seno de la Iglesia católica.
El teólogo, que el próximo año participará en la cuarta edición del Parlamento de las Religiones del Mundo que se organizará dentro del Fòrum del 2004, inició su intervención subrayando que había descubierto que «no sólo hay salvación fuera de la Iglesia, sino también fuera de la cristiandad».
Küng repasó las guerras que habían desangrado al mundo en el siglo XX y concluyó que, ante el fracaso evidenciado por millones de muertos, se imponía abandonar la política del enfrentamiento basada en las diferencias nacionales, éticas o religiosas, «que ahora ya no pueden entenderse como una amenaza, sino como un enriquecimiento».
LAS BASES
Para adentrarse en esa nueva era, propuso que se adopten cuatro principios básicos presentes en las grandes religiones: «El respeto a toda forma de vida, basado en el no matarás; un comportamiento honesto, fundado en el no robarás; la defensa de la verdad, asentada en el no cometerás falso testimonio, y el respeto y amor al prójimo, que compromete a no abusar sexualmente de él».
Previamente, se leyó el comunicado que Küng envió a su editor español, el pasado viernes, cuando supo de la prohibición de Carles, donde reta al cardenal a fijar un encuentro para debatir sus diferencias sobre la figura de Juan Pablo II. Un aplauso sostenido y atronador cerró su lectura en el paraninfo.

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