Khyber Pakhtunkhwa, otro cristiano arrestado por blasfemia. El 42º en un mes

Se acusa a David Masih de haber arrancado páginas del Corán y haberlas arrojado a un canal de drenaje. El delito de blasfemia se castiga con cadena perpetua y en algunos casos con la condena a muerte. La historia de Asi Bibi. Más de 80 personas de distintas religiones se encuentran detenidas por este cargo.

El 30 de agosto un cristiano pakistaní fue arrestado bajo cargos de blasfemia en Nowshera (Khyber Pakhtunkhwa). Es el 42º caso de este tipo que se registró en el país en el mes de agosto, lo que constituye todo un récord, según el sitio web Naya Daur (Nueva Era).

David Masih fue detenido tres días después de que en las redes sociales apareciera un video – que se hizo viral – que muestra algunas páginas del Corán arrojadas a un canal de drenaje. Denunciado a la policía por algunos vecinos musulmanes de su barrio, la prensa informa que confesó haber arrancado las páginas “para practicar la brujería”.

El Código penal pakistaní establece que “quien profane, dañe u ofenda una copia del sagrado Corán o un extracto del mismo, o lo use de manera despectiva o con cualquier propósito ilegal, será castigado con cadena perpetua”. En el caso de difamación del profeta Mahoma (artículo 295-C), corresponde la pena de muerte.

.Desde 1987, cuando Pakistán agregó los artículos 295-B y 295-C a la ley sobre la blasfemia, se incrementó el número de arrestos por este tipo de delitos. Según la Comisión nacional de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Pakistaní, entre 1987 y 2018 fueron acusados de blasfemia 776 musulmanes, 505 ahmadis, 229 cristianos y 30 hindúes. Un caso resonante fue el de Asia Bibi, una cristiana condenada a muerte por “ultraje al profeta Mahoma”, que permaneció en la cárcel durante nueve años y posteriormente fue absuelta en enero de 2019.

Shabir Shafqat, líder del Partido Nacional Cristiano, explicó que la blasfemia es un tema delicado: las acusaciones de este tipo pueden dar lugar a linchamientos masivos, protestas violentas o casos de justicia sumaria. En el caso de David Masih, sostiene que los funcionarios deben analizar las condiciones psicológicas del acusado y disponer las medidas de seguridad necesarias para que no se verifiquen incidentes.

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