Jura su cargo la primera ministra musulmana en medio de polémica

Özkan, quien considera que la presencia de esos crucifijos en escuelas públicas vulnera la neutralidad religiosa del Estado, ha recibido el apoyo de varios colectivos de inmigrantes, pero también críticas de su partido, la conservadora Unión Cristianodemócrata (CDU) y su ala bávara, la Unión Socialcristiana (CSU).

Hija de un matrimonio turco -el colectivo extranjero más numeroso de Alemania- Özkan es la primera persona de origen inmigrante en acceder a un cargo de ministro en un estado federado, en este caso, tras una remodelación de Gobierno.

El primer ministro de Baja Sajonia, Christian Wulff quitó hierro a las palabras de la ministra y aseguró hoy que de cada cien declaraciones de Özkan, 99 son "fantásticas" y "una es provocativa".

"Ha dicho tantas cosas inteligentes que creemos que será un gran ejemplo", afirmó Wulff.

Según dijo a un programa de la primera televisión alemana, Özkan ha "aceptado" que pese a la separación de la Iglesia y el Estado en Baja Sajonia existe una buena relación entre ambas instituciones.

"Y por eso celebramos la presencia de cruces en las escuelas", apuntó.

La ministra, que hoy juró desempeñar su cargo "con la ayuda de Dios" comunicó a través de su departamento que es una musulmana creyente en "un único Dios", que es el mismo para el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam.

El presidente de las Comunidades Turcas en Alemania, Kenan Kolat, tildó de "innecesario" el debate sobre la presencia de crucifijos en los colegios y señaló que, de acuerdo con la neutralidad religiosa del Estado, todo tipo de manifestación religiosa, incluidos los pañuelos musulmanes, deben ser desterrados de las aulas.

El Consejo Federal de Inmigración e Integración celebró que "tras cincuenta años" desde que Alemania empezó a recibir inmigrantes "era ya hora" de que un alto cargo político fuera ocupado por alguien con orígenes extranjeros.

El Consejo respaldó las declaraciones de Özkan por considerar que la neutralidad del Estado es un elemento "esencial" de la Constitución alemana y recalcó que ya en 1995 el Tribunal Constitucional consideró que la colocación de crucifijos en las aulas vulneraba la libertad religiosa.

Por el contrario, el Consejo Central de los Musulmanes en Alemania defendió la presencia de signos religiosos en las escuelas por considerar que la religión "debe ser visible en el ámbito público".

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