Juicio a los bahai en Irán

Otra injusticia puede estar a punto de cometerse en Irán. El martes comenzó el juicio en Teherán a siete líderes de la comunidad bahai de allí. Cinco hombres y dos mujeres acusados de espiar para Israel y para EEUU. Por ello, pueden ser condenados a muerte. Llevan 20 meses detenidos. El primer día en el tribunal ha sido a puerta cerrada. Una de las abogadas defensoras, Shirin Ebadi, premio Nóbel de la Paz, pidió este miércoles la liberación inmediata. "Su detención va en contra de las leyes de la República Islámica".

¿Quiénes son los bahai? El primero que conocí fue Farit F., ejecutivo iraní que me contó su historia un día al caer la tarde sobre el Bósforo. Allí me llevó varios libros escritos en ladino, la lengua de los sefardíes en Turquía. Sabía Farit de mi interés por los judíos españoles que se instalaron en Estambul tras su expulsión de España. Al final, de eso hablamos poco.

El relato de su vida resultó demasiado intrigante: su padre asesinado por revolucionarios islámicos tras 11 meses de estancia en la siniestra prisión de Evin (la misma en la que están los siete juzgados); la posterior salida a pie de la familia (madre incluida) a través de las montañas, y la desesperación de empezar desde cero en tres países diferentes (Reino Unido, Canadá y Turquía).

Todo, por ser seguidor de una religión extremadamente dócil fundada por el persa Bahaullah hace 160 años. Los bahai (seis millones en todo el mundo) creen en la unidad del mundo, de la religión y de la raza humana. De algún modo, este hombre fue el primer gran teórico de la globalización.

Para los clérigos iraníes, se trata de una herejía porque los bahai creen que Bahaullah fue el último profeta. Según los musulmanes, Mahoma representa el final (khatam). Profesar la fe bahai resulta así mucho peor que ser cristiano o judío. Pero a los mulas les disgusta sobre todo la piedra angular de esta religión: la igualdad entre el hombre y la mujer.

Desde Dubai, otro seguidor de esta religión comparte conmigo una de las frases favoritas de Bahaullah: "La mejor creación del universo es el ser humano. Y la corona de esta creación son las mujeres, porque ellas son las educadoras de la siguiente generación". Los abuelos de este seguidor iraní están enterrados en un cementerio de Teherán que fue destruido por el régimen islámico, como el resto de los lugares sagrados de los bahai. El no habla mal de los barbudos. Los bahai tienen prohibido matar, mentir e involucrarse en la política.

Los 500.000 que permanecen en Irán están totalmente discriminados. Para la mayoría de los empleos en ese país hay que rellenar una ficha indicando la religión que se profesa. Por ello tampoco pueden ir a la Universidad (gracias a Internet, los jóvenes bahai consiguen graduarse ahora).

Desde su ONG, cherieblairfoundation.org), la mujer de Tony Blair pidió el martes en 'The Guardian' que no se utilice a estas siete personas como cabezas de turco por un régimen desesperadamente preocupado por la fuerza de la Revolución Verde. Hará falta mucha presión internacional para que los barbudos escuchen.

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