Juan José Tamayo dice que el Gobierno actúa como rehén de la Iglesia católica

El teólogo Juan José Tamayo afirmó esta tarde que el Gobierno ha venido actuando desde el ecuador de la anterior legislatura, y lo sigue haciendo, como rehén de la Iglesia católica.

Tamayo hizo estas afirmaciones durante la presentación de una mesa redonda sobre los Acuerdos Iglesia-Estado, que moderó esta tarde en el Congreso de Teología de la Asociación Juan XXIII, que inició sus trabajos el pasado jueves en el salón de actos de CC.OO., de Madrid.

Aunque reconoció que durante la primera etapa de la anterior legislatura se aprobaron leyes como la del matrimonio homosexual y la del llamado divorcio exprés, que contaron con el rechazo de la jerarquía católica, 'pasado el ecuador de la legislatura, la impresión es que el Gobierno se sintió rehén de la Iglesia católica hasta extremos difícilmente comprensibles', dijo Tamayo.

'Cuanto más se manifestaban y gritaban las huestes episcopales en los espacios públicos -nuevos púlpitos del integrismo católico-, más privilegios recibían del Gobierno y más era escuchada la voz de los obispos que intervenían en la elaboración de las leyes desde fuera del Parlamento, añadió el teólogo.

Para Tamayo, el ejemplo 'más palmario contra la laicidad del Estado y a favor de la nueva alianza entre el trono y el altar' ha sido el acuerdo de financiación: '¡Con qué facilidad ha logrado la Iglesia católica lo que, tras años de lucha, no han conseguido las organizaciones no gubernamentales, que vienen reclamando en vano el 0,7 para proyectos de desarrollo en el Tercer Mundo!', agregó.

La financiación a la Iglesia, dijo, incumple el principio de igualdad, reconocido en la Constitución, y es discriminatoria para con las otras confesiones religiosas', añadió Tamayo, para quien 'si el Acuerdo de 1979 era preconstitucional e incluso anticonstitucional, el incremento actual lo es doblemente'.

La LOE es 'otro ejemplo de trato favorable a la Iglesia católica' para el secretario de la Asociación Juan XXIII, que también criticó que los obispos sigan detentando 'el privilegio de nombrar y cesar a los profesores de religión', y los recortes que ha sufrido la asignatura de Educación para la Ciudadanía, negociada con la Santa Sede 'para obtener una 'pax' con Roma'.

Tampoco dice mucho a favor de la laicidad la reiterada presencia de representantes de las distintas instituciones públicas -estatales, autonómicas y municipales- en ceremonias religiosas de profundo significado simbólico, como procesiones, funerales católicos llamados 'de Estado', elevación de obispos españoles al cardenalato, canonizaciones y beatificaciones, indicó.

Para corregir esta situación y avanzar en la laicidad, el teólogo abogó por la revisión de los Acuerdos con la Santa Sede, suprimir la financiación a la Iglesia católica y no extenderla a otras religiones, y sustituir la enseñanza confesional de la religión en la escuela por la enseñanza laica de historia de las religiones.

Defendió también una nueva Ley de Libertad de Conciencia y Libertad Religiosa, y la elaboración de una Ley o un Estatuto de Laicidad en todos los ámbitos de la función pública.

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