JP Morgan cierra la cuenta de El Vaticano por ser un cliente «peligroso»

La filial italiana de JP Morgan anunció a la santa sede que cerrará su cuenta el próximo 30 de marzo. Es debido a la falta de información sobre las operaciones. La Justicia italiana investigaba la transparencia de las transacciones.

El banco estadounidense JP Morgan anunció, en una carta enviada en febrero pasado, que cerrará la cuenta del Instituto de Obras Religiosas (mejor conocido como Banca Vaticana) por no poder suministrar la información que establece la ley contra el lavado de dinero en Italia.

JP Morgan comunicó al IOR que las actividades bancarias de su filial están reguladas tanto por las leyes del Estado italiano como por sus reglamentos internos, y que la entidad vaticana no puede contestar a las peticiones de más información sobre algunos pagos transferidos desde la cuenta en la filial de Milán, por lo cual no puede seguir prestando el servicio.

El banco del Vaticano ya venía siendo investigado por la Fiscalía de Roma por supuestas violaciones a la mencionada ley. En 2010, a raíz de estas investigaciones, la entidad estadounidense calificó su cuenta como de “alto riesgo” y estableció que el IOR estaba obligado a proporcionar información adicional.

La particularidad de la cuenta del banco papal es que cada día su saldo se pone en cero y el importe se transfiere a la cuenta que el IOR tiene en la sede de la JP Morgan en Frankfurt.

La cuenta del banco del Papa tiene una característica particular, por la que cada día su saldo se pone a cero y los importes se transfieren a la cuenta que el IOR tiene con JPMorgan en Francfort, en la cual en un año y medio se movieron más de 1.500 millones de euros.

En concreto, el cierre de la cuenta se produce por una serie de pedidos entre el banco central italiano (Bankitalia), JP Morgan y el IOR, que este último no contestó. En octubre de 2011, por pedido de la Fiscalía de Roma Bankitalia solicitó a JPMorgan más información sobre las operaciones de la cuenta del IOR. A su vez, el banco estadounidense trasladó la solicitud de información al Vaticano que, aparentemente, se negó a contestar.

La imagen pública del banco vaticano ya venía deteriorada por el escándalo “Vatileaks”, en el que medios italianos publicaron documentos que mostraban conflictos entre altos funcionarios del Vaticano por la transparencia de las transacciones, incluyendo cartas enviadas al Papa Benedicto XVI.

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