Asóciate
Participa

¿Quieres participar?

Estas son algunas maneras para colaborar con el movimiento laicista:

  1. Difundiendo nuestras campañas.
  2. Asociándote a Europa Laica.
  3. Compartiendo contenido relevante.
  4. Formando parte de la red de observadores.
  5. Colaborando económicamente.

Jornada antiabusos en Añastro: un ejercicio de transparencia cero

Por primera vez en la historia de la Iglesia en España, las diócesis se reúnen para abordar la cuestión de los abusos sexuales. Cierto que esta dolorosa cuestión la han abordado ya en anteriores ocasiones los obispos en sus reuniones de la Asamblea Plenaria. Pero la que se celebra este 15 de septiembre en Madrid, es el primer Encuentro dirigido a todos los encargados de las oficinas diocesanas antiabusos “a fin de dialogar sobre las necesidades y solicitudes” de las mismas, según la convocatoria oficial.

Esta jornada puede suponer “la prueba del algodón” para la operatividad de estas oficinas, señalan fuentes bien informadas de este proceso. “Lo primero, sirve para conocer gente, para ponerse cara entre quienes comparten una misma responsabilidad. Pero es de esperar que no se pretenda maquillar con esta jornada lo que está haciendo nuestra Iglesia en este aspectoque solo sirva para decir, cuando los obispos vayan a Roma en visita ad limina, que se han hecho cosas, cuando lo cierto es que todo sigue igual”.

La Iglesia convoca una jornada mundial de oración por las víctimas de abusos
La Iglesia convoca una jornada mundial de oración por las víctimas de abusos

“Lo que me gustaría mucho que saliera de esta jornada es ver ya publicado el Directorio pon las orientaciones de la Conferencia Episcopal para la prevención y lucha contra los abusos, elaborado por la comisión nombrada al efecto, y que ya tiene el visto bueno de Roma. De esta manera se evitaría que en la lucha contra esta lacra, no hubiese sesenta o setenta oficinas diferentes, sino una sola, que trabaja con un criterio y una normativa común, en vez de que cada oficina vaya por libre, según el criterio de su responsable o del obispo”, comenta la fuente, que insiste: “Si sale ya el Directorio, se avanzaría mucho”.

Los laicos, al frente

“Es un tema bastante serio como afrontarlo en un solo día en Madrid”, añade otra fuente, también con responsabilidades en la materia. “Hay que potenciar el papel de los laicos, que sean ellos los que lleven la batuta de estas oficinas, en donde tiene que tratarse no solo la acogida de las víctimas y de sus denuncias, sino el tema de la sanación, es decir, cómo se ayuda a las personas que han sufrido abusos y ahora necesitan toda clase de atenciones. Y abordar igualmente un tema que nunca se plantea: el de ofrecerles a las víctimas también una satisfacción económica”.

Oficinas antiabusos en España

Este encuentro se desarrollará durante unas siete horas con un programa muy apretado. Comienza con una oración inicial y saludo del secretario general del Episcopado Luis Argüello, a la que sigue, según el orden del día, una por fuerza (solo es media hora) “breve puesta en común de las oficinas acerca de los logros y dificultades que se han dado a lo largo de los últimos años”. Si acuden todas las diócesis (a principios de mes se envió un recordatorio para agilizar las inscripciones), resultará que cada representante tendrá unos treinta segundo para exponer esos logros y dificultades.

El grueso de la jornada se lo llevan tres ponencias (“Identidad de las oficinas de denuncias de abusos de menores”, “Tipos de denuncias y posibilidades de actuación” y ”Justicia restaurativa: la reevangelización de víctimas y victimarios”), a las que seguirá media hora de diálogo y preguntas respectivamente. La jornada la clausurará Argüello.

Incoherencias

Sin dejar de reconocer la importancia de las ponencias, resulta curioso constatar que parecen elementales para el objeto de dichas oficinas antiabusos, sobre todo teniendo en cuenta que algunas llevan más de un año en funcionamiento. ¿Significa entonces que en este tiempo han actuado sin saber lo que estaban haciendo o a lo que se debían enfrentar?

¿No debieran haber tenido entonces esta jornada básica hace ya meses? ¿No sería este un momento más adecuado para incidir en lo que más les preocupa, que es la forma en la que están funcionando, los medios con los que cuentan, la posibilidad de ahondar en una colaboración efectiva con Añastro, dar más pasos para esa “oficina de coordinación” que ayudaría desde Madrid a aquellas delegaciones que lo necesitasen, una ayuda en todos los órdenes, también comunicativo, una de las líneas de flotación con más vías de agua?

¿Se hablará también de este aspecto tan importante en este encuentro, les quedará tiempo realmente para ello, para exponer en común sus opiniones, para ofrecer una lluvia de ideas en donde se palpe efectivamente esa “comunión” de intereses?

¿O es que va camino de transfigurarse en la nada la petición hecha por los obispos en la Plenaria de abril para crear un servicio de asesoramiento para las oficinas diocesanas, un “servicio de comunión y ayuda” para “apoyar sus trabajos en las diversas áreas de su actividad”. ¿Se hablará también de este aspecto tan importante en este encuentro, les quedará tiempo realmente para ello, para exponer en común sus opiniones, para ofrecer una lluvia de ideas en donde se palpe efectivamente esa “comunión” de intereses?

La sala de la Plenaria, vacía
La sala de la Plenaria, vacía

¿Por qué no se ha publicitado?

Finalmente hay un aspecto difícil de comprender: la falta de transparencia en esta cuestión. ¿No hubiera sido deseable dar a conocer de manera transparente la existencia de esta jornada? ¿Por qué no se ha publicitado? ¿A qué se tiene miedo? En la reciente presentación  del documento con las Orientaciones para el trabajo de la Conferencia Episcopal durante 2021-2025, los intervinientes, con el presidente de los obispos a la cabeza, el cardenal Juan José Omella, se apelaba a no ser cobardes, “a decir públicamente lo que pensamos, decir cuáles son nuestros valores, pero sin imponerse y no doblegarse a la moda”.

Entiendo que hablar de los abusos que has cometido en tu casa, no es algo de lo que enorgullecerse. Pero, como sucede en tantos aspectos de la vida, hablar de ellos, verbalizarlos, ayuda también a conjurarlos y aliviar a quien los ha sufrido. Así lo entendió hace tres lustros Benedicto XVI cuando cogió la escoba nada más acceder a la silla de Pedro. Y a Francisco no le tembló la mano al firmar la convocatoria, hace dos años y medio, en el Vaticano, ante los focos de la prensa mundial, de una cumbre de todos los presidentes de las conferencias episcopales para abordar la lacra de los abusos. ¿Realmente esta es la transparencia que se está pidiendo?

Total
1
Shares
Artículos relacionados
Total
1
Share