Jean-Louis Bianco: “Los que adulteran la laicidad son los que la transforman en una herramienta antirreligiosa”

Se oponen dos concepciones de la laicidad. Por un lado, el primer ministro, Manuel Valls. Por otro lado, Jean-Louis Bianco, el presidente del Observatorio de la Laicidad. Esta oposición se está transformando en un enfrentamiento. El lunes 28 de enero, durante un debate organizado en París por la asociación de los Amigos del Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia, el Sr. Valls ha declarado que “el Observatorio de la Laicidad, que está bajo la responsabilidad de (mi) ministerio (…) no puede adulterar la realidad de dicha laicidad”.

El jefe del gobierno reprocha al Sr. Bianco el haber firmado una tribuna titulada “Estamos unidos”, publicada en Libération el 15 de noviembre de 2015, “para condenar el terrorismo”, después de los atentados del 13 de noviembre en París y Saint-Denis. “No se puede firmar manifiestos, incluso para condenar el terrorismo” conjuntamente con organizaciones que contribuyen a fomentar un “clima nauseabundo”, insiste el Sr. Valls. Este manifiesto fue firmado por 80 personalidades de horizontes diversos, entre las cuales figuran militantes cercanos a los Hermanos Musulmanes y al controvertido Colectivo contra la Islamofobia en Francia.

El Sr. Valls hizo también hincapié en las palabras del portavoz del Observatorio de la Laicidad, Nicolas Cadène. Este contestó a una declaración de Elisabeth Badinter en la radio France Inter el 6 de enero. “No hay que temer ser tratado de islamófobo”, declaraba la Sra. Badinter . El Sr. Cadène contestó en Twitter: “Cuando el trabajo pedagógico de 3 años sobre la laicidad se destruye en una entrevista…”.

“El colaborador de un observatorio de la República no puede emprenderla contra una filósofa como Elisabeth Badinter – no porque sea filósofa ni porque se llame Elisabeth Badinter, sino porque sus palabras son una defensa intransigente, que comparto, de la laicidad. Y esto, hay que recordarlo siempre”, insistió el Sr. Valls.

En una entrevista en Le Monde, Jean-Louis Bianco estima que “este tipo de actitud sólo sirve para alimentar el radicalismo y el discurso victimario”.

Manuel Valls ha acusado el Observatorio de la Laicidad de “adulterar” la laicidad. ¿Cómo recibe esta crítica?

Jean-Louis Bianco: Quiero recordar que el Observatorio ha adoptado con unanimidad una nota de orientación sobre lo que es la laicidad. Nosotros defendemos la laicidad promocionándola, a través de actos que realizamos dos o tres veces por semana. Nos solicitan de todas partes para explicar lo que es la laicidad, su historia, el derecho en la materia y su aplicación. No se trata de una elección intuitiva o ideológica. Los que adulteran la laicidad son los que la transforman en una herramienta antirreligiosa, antimusulmana y que pretenden, lo que es un error monumental referente al principio mismo de la laicidad, que el espacio público sea totalmente neutral, como si no tuviésemos derecho a tener nuestras propias opiniones. Nosotros deseamos ser eficaces y aportar soluciones a los problemas que se plantean en la realidad.

¿Son dos concepciones diferentes de la laicidad que se expresan en este incidente?

En parte. Es verdad que una reacción laicista integrista se está desarrollando desde hace unos años en Francia. Estoy convencido de que es muy minoritaria. Cuando explico lo que es la laicidad, a veces me ovacionan, incluso en barrios clasificados como difíciles. Este debate ya ha sido resuelto en 1905. Aristide Briand, Ferdinand Buisson, Jean Jaurès y finalmente Georges Clémenceau, recordaron que la ley de separación de las Iglesias y del Estado era antes que nada “una ley de libertad”. Algunos quieren volver a poner en tela de juicio este principio básico, porque según ellos, en el fondo, todo lo que toca al islam es por naturaleza antirrepublicano.

¿No encuentran a veces públicos partidarios de una laicidad más ofensiva?

Muy pocas veces. La laicidad es un arma sólida. Está muy anclada entre todos nuestros conciudadanos, creyentes o no, musulmanes o no. Es verdad que existe una crispación sobre el tema del pañuelo. Muchos están chocados con el hecho de ver a más mujeres con pañuelos. Hay que reflexionar con seriedad sobre las causas de este cambio. Pero, lo queramos o no, la cuestión es: ¿esto ataca la libertad de los demás? ¿Hay presiones? ¿Hay proselitismo? Son los comportamientos que se oponen al marco republicano que hay que sancionar, y no simples apariencias.

El Observatorio se ha pronunciado siempre en contra de las modificaciones de la ley en las universidades, en las guarderías, etc. ¿No es esto una de las razones de los ataques?

Pensamos que antes que hacer nuevas leyes, hay que aplicar las que existen. Dicho esto, si hay que modificar la ley, tiene que hacerse en el sentido de un amplio consenso republicano, lo que no es el espíritu del momento. Todas las propuestas evocadas son restrictivas. Quieren multiplicar las prohibiciones. Para nosotros, es extremadamente peligroso y contraproducente. Llevará a graves divisiones en la sociedad francesa.

El primer ministro ha puesto en cuestión el manifiesto “Estamos unidospublicado después de los atentados de noviembre 2015, reprochándole haber puesto su firma en una lista con personas cercanas a los hermanos musulmanes. ¿Qué le contesta?

Este manifiesto es una oportunidad extraordinaria para la República. Es formidable que se haya podido firmar después de los atentados de noviembre. No se habría podido hacer después de los atentados de enero. Entre los firmantes, hay una diversidad que no me esperaba. Me parece una pena que el primer ministro no considere la realidad de este texto. Cuando existe un manifiesto de este tipo, no se debe separar los buenos de los malos a partir del momento en que todos los firmantes están de acuerdo sobre el contenido, es decir la unidad de la República. Entre los firmantes está el gran rabino de Francia, responsables sindicales, en particular de la FSU y de la CFDT, el presidente del Consejo Francés del culto musulmán, el de la Liga de la enseñanza, un antiguo gran maestre del Gran Oriente, etc. En caso contrario, significa que habría que satisfacerse con un manifiesto firmado por tres laicistas integristas que no haría avanzar el debate.

Dice que existe una campaña dirigida contra Ud. ¿Por qué?

En Twitter se llama BiancoDegage (:BiancoFuera). El Observatorio, Nicolas Cadène y yo recibimos ataques todas las semanas en el semanal Marianne y en algunos más. A propósito del tweet de Nicolas Cadène en su cuenta personal, algunos han hablado de “un ataque de una violencia desmedida contra Elisabeth Badinter”. Pero ¡si ni siquiera cita su nombre! Tenemos derecho a discrepar.

¿Cree que la cercanía de las elecciones presidenciales tiene algo que ver con el ataque de Manuel Valls?

No lo sé, pero la duda existe.

¿Qué va a hacer?

¿Seguir trabajando!

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Traducción del artículo publicado en “LeMonde” el 19.01.2016

Laurence Arseguet para el Observatrio del Laicismo

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