Javier Martín: “No sirve con destruir el Estado Islámico, la solución es construir una alternativa”

El Estado Islámico se ha convertido en el foco de atención de las grandes potencias mundiales. Los atentados de París han posicionado a la organización terrorista como el mayor peligro de la actualidad. Sin embargo, entender cómo funciona a nivel local no es tarea sencilla.

Con el objetivo de arrojar algo de luz sobre sus orígenes y el calado que ha tenido entre la población suní, el veterano reportero de guerra Javier Martín ha publicado Estado Islámico, que va por su cuarta edición. El periodista, actualmente asentado en Túnez, charla con infoLibre sobre algunas de las claves para comprender cuál es la situación al otro lado del charco.

PREGUNTA: ¿Cuáles son las similitudes y las diferencias entre el Estado Islámico y Al Qaeda?

RESPUESTA: El Estado Islámico y Al Qaeda nacen de la misma semilla. Esa semilla es el wahhabismo, la interpretación radical del islam en Arabia Saudí. Ese es el principal punto de encuentro entre ambas, es su origen. A partir de ahí las diferencias son muchas y variadas, pero la más importante es que Al Qaeda para funcionar no necesitaba un territorio, era un grupo de personas con los mismos intereses, que se comunicaban desde distintas partes del mundo y que tenían la misma ideología. Pero el Estado Islámico no podría sobrevivir sin un territorio, y por eso se le tiene que llamar Estado. Es fundamental, para que el Estado Islámico funcione, que controle una parte del territorio, porque es de donde sacan ellos gran parte de su financiación, no sólo vendiendo petróleo, sino también de los impuestos que cobran a las mercancías que transiten y a los comerciantes, entre otros. Al Qaeda no necesitaba un territorio para funcionar, Estado Islámico sí.

P. El Estado Islámico funciona con una estructura similar a la de un gobierno, pero parece que desde Occidente nos cuesta asimilarlo.

R. Es que no queremos asimilar que el Estado Islámico es un Estado. Esto ocurre sobre todo por influencia de los aliadosde Occidente en el mundo árabe que no quieren ni oír hablar de Estado Islámico porque en árabe Dawla Islamiya es un término que tiene una significación muy grande. La mayor parte de los países que tienen Constitución se dice que son un Dawla Islamiya, entonces los países árabes no quieren llamarle así, sino Daesh, para rebajarle la categoría. Pero nosotros no tenemos que caer en esa propaganda de los países árabes, tenemos que entender que Estado Islámico es un Estado porque si no lo hacemos, cualquier estrategia que hagamos para combatirlo estará abocada al fracaso.

P. ¿Cómo funciona la propaganda y cuál es el papel de Internet?

Julio Maset

R. La propaganda es fundamental dentro del Estado Islámico, e Internet más todavóa. Probablemente en la era analógica no podría existir tal y como lo conocemos ahora. Gran parte de su potencia está en su capacidad de generar información mediante Internet, que no deja a nadie indiferente, crea muchos sentimientos contrarios. Un rechazo enorme probablemente por parte de Occidente y aquellos musulmanes o árabes que tienen una visión más abierta de su religión y su sociedad; y crea también un atractivo espectacular sobre todo para aquellos jóvenes que se sienten desorientados, que no están integrados ni en las sociedades europeas, que no encuentran una alternativa, que no le gusta Occidente o no se sienten cómodos en ese islam de determinados países árabes, que no quieren tampoco una dictadura, que no quieren las monarquías absolutas. Su única opción al no existir una alternativa de izquierda en el mundo árabe es la estabilidad que les da el Estado Islámico.

P. Teniendo en cuenta que la propaganda es tan importante, ¿cómo valora el papel de los medios de comunicación occidentales?

R. Yo soy el primero que nos critico, porque estamos ayudando a la confusión con todo este debate sobre Daesh o Estado Islámico, al informar de una manera bastante superficial sobre el asunto, al quedarnos solamente con la carnaza y las ejecuciones. Creo que hay medios que se dedican únicamente a difundir barbaridades sin entrar en el fondo de la cuestión, y eso ayuda al Estado Islámico, porque lo que quiere es atraer gente, atraer seguidores, y hay mucha gente a la que una barbarie no le produce rechazo sino todo lo contrario.

P. ¿Estamos ante un fenómeno global o el Estado Islámico tiene vocación local?

R. Es un conflicto local, absolutamente. Quienes sufren Estado Islámico en su amplitud son las sociedades árabes, y sobre todo las sirias e irakíes, aunque ahora también en Libia, en Egipto y en Túnez. El grado de influencia del Estado Islámico está en Oriente Medio, su objetivo no es conquistar el mundo, sino asentarse como Estado y como territorio en Oriente Medio, y a partir de ahí crear su propio camino. Probablemente en ese momento sí que podrían pensar en extenderse y tener provincias, sobre todo en África del norte, pero su objetivo ahora mismo es mantenerse como Estado, mantener la parte territorial que tienen en Siria e Irak. Es un conflicto local que tiene que tener una solución local.

P. ¿Cuál es esa solución local?

R. La fuerza del Estado Islámico es que las sociedades que domina no tienen otra alternativa. No vale con destruir al Estado Islámico, hay que construir una sociedad alternativa de derechos, de libertades, en la que haya justicia social, en la que esos jóvenes puedan desarrollarse y tener un futuro. Es la única manera de derrotar al Estado Islámico, no se le va a derrotar con las bombas.

P. Usted dice que sus métodos de represión son brutales pero que han devuelto la seguridad a los suníes.

R. Lo que Estado Islámico ha aportado a las sociedades suníes es una cierta estabilidad. Desde el año 2003 el gobierno chií de Bagdad no se ha preocupado de la reconstrucción en las zonas suníes, que se han quedado empobrecidas, no se ha recuperado la electricidad, no hay agua caliente, había robos, inseguridad, atentados, hemos recogido testimonios de familias suníes que tenían más miedo a los policías chiíes que a los propios miembros del Estado Islámico, quien les ha vendido que pueden salir seguros a la calle, que no les van a robar, que está intentando recuperar servicios públicos como la electricidad y el agua corriente. Ha conseguido reabrir hospitales y escuelas, le ha dado a los suníes lo que no han tenido durante diez años.

P. ¿Cuál es la situación que se abre tras los atentados y la respuesta militar de Francia?

R. El escenario que nos vamos a encontrar a partir de ahora es que si Occidente sigue apostando por la solución militar, lo que vamos a tener es un aumento y una repetición de escenas como la de París. Los atentado no fueron sólo un ataque, sino una forma de autodefensa. El mismo día, no se ha informado de esto, pero el Estado Islámico perdía una de las ciudades más importantes del norte de Irak, Sinyar. Las tropas kurdas entraban y se hacían con ella, que era una ciudad estratégica para el Estado Islámico, cerca de la frontera con Turquía. El mismo día en que sufría la derrota militar más importante de los últimos meses atacaba París. Ha ocultado esa derrota tras los atentados, que ha presentado como una victoria. Si siguen adelante los bombardeos, probablemente el Estado Islámico seguirá atentando.

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