Izquierda Confederal pide eliminar el delito de ofensa a los sentimientos religiosos del Código Penal

Presenta junto a representantes de Europa Laica y otros colectivos una moción en el Senado para situar a España en las recomendaciones europeas sobre la libertad de expresión y la creciente sensibilidad de ciertas religiones.

Los senadores del Grupo Parlamentario de la Izquierda Confederal han reclamado hoy en el Senado impulsar la derogación del artículo 525 del Código Penal, con el objetivo de alinear a nuestro país con el sentir de la Comisión Europea, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos o el Consejo de Europa, que han apostado claramente por despenalizar esta clase de delitos.

En la rueda de prensa han participado además de los senadores Koldo Martínez, Pilar González, Carles Mulet, Vicenç Vidal y Eduardo Rubiño los representantes de Europa Laica, Antonio Gómez Movellán, la periodista Teresa Aranguren de la Asociación proDerechos Humanos y el filósofo Javier Sádaba.

«Ahora que hay un Gobierno progresista y un consenso amplio en la reforma del Código Penal, este es el momento en el cual la eliminación de este delito de blasfemia tiene que aparecer en la agenda política», ha subrayado el senador de Compromís Carles Mulet, este martes en una rueda de prensa en la Cámara Alta.

Para el senador de Geroa Bai Koldo Martínez, «las mayores blasfemias son las que se dan en el silencio de la jerarquía de la Iglesia respecto a los actos de pederastia, que además de pecado es delito».

Por su parte, el presidente de Europa Laica, Antonio Gómez Movellán, ha indicado que últimamente hay más denuncias por ofensa a los sentimientos religiosos y lo ha achacado a «una táctica de la Iglesia para que no se toquen sus privilegios».

«Hay una serie de organizaciones y asociaciones ultracatólicas que están al servicio de la Conferencia Episcopal que pretenden presentar denuncias ante diversos tribunales para que los informes internacionales de los observatorios de derechos humanos digan que en España hay intolerancia», ha apuntado.

Asimismo, ha criticado que la legislación española está «trufada de confesionalismo» y ha anunciado que a partir de abril harán «una gran campaña» para que se denuncien los Acuerdos entre la Iglesia y la Santa Sede.

En la rueda de prensa también ha intervenido el filósofo Javier Sábada que considera «muy razonable» que el delito de ofensa a los sentimientos religiosos «desaparezca» del Código Penal. «Tienen que dejar en paz a aquellos que somos descreídos», ha subrayado, añadiendo que la libertad de expresión tiene que ser «máxima».

Asimismo, la periodista Teresa Aranguren, de la Asociación proDerechos Humanos, ha defendido la libertad de expresión que «lo que básicamente ampara es el derecho a decir tonterías, inconveniencias, irreverencias» y ha asegurado que lo que dijo Willy Toledo es «una expresión muy habitual en esta cultura».

La legislación española todavía prevé pena de multa de ocho a doce meses a quienes “hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna”.

Pese a que la jurisprudencia existente asienta la prevalencia de la libertad de expresión y prácticamente no hay condenas por delitos contra los sentimientos religiosos, la existencia de este artículo sigue permitiendo que se presenten denuncias ante los tribunales contra quienes satirizan sobre asuntos religiosos, que se ven forzados a asumir la llamada pena de banquillo.

Uno de los últimos pronunciamientos procedentes del Consejo de Europa a este respecto, es el producido tras los atentados contra el semanario francés Chariie-Hebdo el 7 de enero del 2015. Se trata de la Resolución 2031 (2015), dictada por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa el 28 de enero de 2015. En ella se afirma rotundamente que el uso de la sátira, la información o las ideas que puedan ofender, chocar o perturbar, incluida la crítica religiosa, están amparadas por la libertad de expresión del artículo 10 del CEDH, como exigencias de una sociedad plural y tolerante. Y que ta libertad de expresión no debe restringirse para satisfacer la creciente sensibilidad de ciertas religiones.


También aparece en: Público   –   Bolsamanía

Imágenes del acto (Europa Laica):

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