Italia: Una marcha en defensa de la familia y otra del laicismo dividen Roma

Dos manifestaciones celebradas hoy en Roma, una a favor de la familia tradicional, apoyada por la Iglesia Católica, y otra en defensa del laicismo del Estado, ha revivido en Italia la lucha medieval entre los güelfos, partidarios de los papas, y los gibelinos, seguidores de los emperadores alemanes

Así lo ha visto el jefe del Gobierno, Romano Prodi, quien ha llamado a la calma. "Basta con la lucha entre güelfos y gibelinos. Han arruinado Italia durante siglos", afirmó Prodi a una radio local, y añadió: "el laicismo del Estado es indispensable para quien tiene responsabilidades políticas".

En contra de las parejas de hecho
La manifestación más numerosa fue la organizada por el Foro de las Asociaciones Familiares (FAF), convocada por la derecha y respaldada por la Conferencia Episcopal Italiana. La Policía no ha dado datos de asistencia, pero los convocantes, que ayer aseguraban que cien mil personas serían todo un éxito, daban ya esa misma cifra dos horas antes del comienzo del acto, para después elevarla al medio millón y, un poco más tarde, al millón y medio.
La concentración, que tuvo lugar en la plaza de San Juan de Letrán, fue organizada tras la aprobación de la ley de convivencia, que regula las parejas de hecho. En el manifiesto de convocatoria, el FAF exigió no reconocer públicamente las parejas de hecho, incluidas las de homosexuales, y pidió leyes en favor de la familia tradicional.

División en el propio Ejecutivo
La división social mostrada en las manifestaciones ha quedado reflejada en el Gobierno de centroizquierda, ya que tres ministros acudieron a una concentración y dos a otra. A la del FAF fueron el ministro de Justicia, Clemente Mastella, que a su llegada se definió como "güelfo", y el de Educación, Beppe Fiorini.
También estuvieron en el acto el antiguo primer ministro y jefe de la oposición, Silvio Berlusconi, y el líder democristiano Pier Ferdinando Casini. Al llegar, Berlusconi defendió el derecho de la Iglesia a no estar en silencio y afirmó que "es una contradicción ser católico y de izquierdas". También estuvieron el líder de la Liga Norte, Umberto Bossi, partido de tintes racistas, y la ultraderechista Alessandra Mussolini, nieta del dictador Benito Mussolini.
La izquierda lucha por el "orgullo laico"
Mucho más pequeña fue la manifestación del "Orgullo Laico", convocada por la Rosa en el Puño, el Partido Radical, y diversos grupos de izquierda y extrema izquierda en la céntrica Plaza Navona. A ese acto asistieron, entre otros, la ministra de Asuntos Europeos, Emma Bonino, de la Rosa en el Puño, que justificó la menor asistencia por el hecho de que los convocantes no tenían los dos millones de euros gastados por el FAF.
Bonino denunció que el dinero utilizado por el FAF para la manifestación provenía de las ayudas sociales recaudadas a través del IRPF y se lamentó de la imagen de país reaccionario que da Italia, aunque opinó que no es cierta pues en Italia existe "todo tipo de familias".
La senadora comunista Manuel Parlermi se mostró más pesimista cuando dijo: "hemos vuelto al medievo y al oscurantismo", los que se manifiestan en Plaza San Juan, lugar del acto del FAF "son el partido de Ratzinger".
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