Islamistas y nacionalistas dominan el CNT libio

Sin haber enterrado todavía al dictador libio la disputa por su herencia comienza a abrirse paso en el seno de la Resistencia libia. En el Consejo Nacional de Transición, que aun siendo reconocido internacionalmente como “gobierno legítimo de la nueva Libia” es sólo es una parte de la misma, islamistas y nacionalistas ocupan los puestos claves.

El presidente americano Barack Obama ha advertido al CNT de que “dé pruebas de responsabilidad y autoridad llevando el país a una transición democrática”. Desde la Secretaría de Estado, el entorno de Hillary Clinton le pone en guardia contra “el extremismo” de algunas corrientes en su seno y el posible “ajuste de cuentas” a que se lancen tras el derrocamiento definitivo del dictador.

El temor de la Administración norteamericana ha contagiado también a Europa. Los llamamientos repetidos de las capitales europeas a “garantizar la seguridad” de la capital Trípoli y “evitar un baño de sangre”, pueden estar a la base de la reticencia occidental a desbloquear los fondos libios colocados en bancos, bonos del Tesoro y bienes inmuebles tanto en el viejo continente como en los Estados Unidos. Hasta ahora solo se han desbloqueado mil millones de euros, la mitad para el funcionamiento del CNT y la otra mitad para adquirir bienes de primera necesidad con los que poner en marcha la maquinaria del país. Pero el conjunto de fondos libios — que varía según los cálculos entre 70 mil millones y 160 mil millones de euros — sigue sin tocar.

“El tiempo juega a favor de los yihadistas y salafistas”, afirma una fuente árabe a El Imparcial. Mientras dure la persecución de Muamar Gadafi actualmente en fuga y escondido, el campo islamista irá cobrando fuerza y prestigio. Cuanto más tarden en ponerse en marcha las medidas para la transición democrática anunciada por el CNT sometido a fuertes presiones de la comunidad internacional, los grupos radicales islámicos se harán más fuertes. Ya lo son en el plano de armas y terminarán adquiriendo bases sociales y políticas considerables.

El misterio que rodea elparadero de Gadafi no hace sino focalizar la atención de la opinión pública sobre los grupos que lideran la rebelión. Fuentes tuaregs han anunciado hoy que una columna de fuerzas gadafistas se dirige hacia Níger y se encuentran ya a pocos kilómetros de la frontera entre los dos países. No se ha podido verificar si en la misma viajan elementos del entorno del dictador, alguno de sus hijos o elpropio Gadafi. El presidente del CNT MustafáAbdeljalil ha hecho un llamamiento a la formación “rápida” del nuevo Ejércitolibio. Los yihadistas quieren ocupar los principales puestos de mando, sin lo cual es posible que decidan actuar por libre.

“La guerra mediática que ha puesto en marcha la insurgencia libia” es obra de los yihadistas, afirma el politólogo marroquí Mohamed Darif, para quien los grupos radicales islámicos libios “son los mejor organizados y numerosos del país”. La pregunta que se hacen en las capitales del Magreb es “¿hasta cuándo se mantendrá el diálogo entre laicos e islamistas?” que hasta ahora ha servido de freno a una irrupción del yihadismo en Libia. En el seno del CNT coexisten todas las corrientes, desde los monárquicos, hasta los naseristas y los yihadistas, pasando por antiguos comunistas y liberales. “Todavía queda por saber si los yihadistas libios aceptarán o noblas reglas democráticas en el futuro delpaís”, añade Darif.

El máximo nivel de entendimiento entre radicales islámicos y laicos se ha dado en Túnez. En Egipto en cambio existe un claro desequilibrio por el peso histórico y movilizador de los hermanos Musulmanes. En Marruecos y Argelia, se sigue el camino tunecino, con el inicio de un dialogo entre islamistas y laicos, que incluye alas corrientes más extremas de ambos bandos. En Siria el poder “laico” de Assad ha acorralado a la rebelión y la deja casi exclusivamente en manos islamistas.

¿Qué ocurrirá en Libia? Dos factores complican el futuro post-Gadafi: primero, que el posible “escenario a la siria” en el que el régimen de Gadafi ayudado por el vecino nacionalista argelino, ha perseguido a los islamistas a fondo, y ahora en su caída los hace emerger como polo más atractivo; segundo, que el desbarajuste de la caída del régimen ha permitido a las milicias islamistas armarse hasta los dientes.

La nebulosa islamista en Libia se está mostrando la más influyente en elsuceder de los acontecimientos. Dentro de la misma se encuentran batallones yihadistas que obedecen al Grupo Islámico Combatiente Libio y al Partido Islámico de Liberación libio; hay también una importante corriente salafista alimentada por las cofradías; y en tercer lugar, grupos de la obediencia de los Hermanos Musulmanes emparentados con los de Egipto y Túnez.

La muerte anunciada por Washington de AtiyahAbderrahman el Libi, supuesto jefe de operaciones de Al Qaida y brazo derecho del nuevo líder de la organización terrorista Ayman el Zawahiri, ha supuesto un golpe duro a los yihadistas libios y un empuje para su dispersión en el desierto del sur junto a la organización AQMI (Al Qaeda del Magreb Islámico). Pero una parte importante de los comandos liberados en 2008de las cárceles de la Yamahirya libia con la mediación del hijo del coronel Seif el Islam Gadafi, forman hoy una quinta columnas dentro de la Resistencia libia. Posiblemente se trata del único núcleo de los rebeldes libios que no obedece a los vínculos tribales y clánicos.

Sin embargo en algunos medios de inteligencia árabes se baraja la posibilidad de que estos yihadistas hayan concluido algún tipo de acuerdo con un sector del antiguo régimen. De hecho Seif el Islam se entrevistó con sus líderes en las cárceles libias, pero también con otros en el exilio londinense y suizo, e incluso con representantes de la “brigada yihadista libia” que combate en Iraq y algunos refugiados en Afganistán. En suma, un puzzle que no da garantías para que el post-Gadafi sea una transición tranquila a la democracia.

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