Islamistas Iraquíes ven a las mujeres como fuerzas del mal

Con dinero, armas, entrenamiento y apoyo político de los Estados Unidos, los Islamistas Iraquíes han puesto fin a 85 años de gobierno laico en Irak.

"Teníamos un gobierno  prácticamente laico. Tan sólo había un dictador. Ahora tenemos casi 60 dictadores Islamistas que ven a las mujeres como fuerzas del mal. Esto es lo que llaman la democratización de Irak.”, manifestó Yanar Mohammed, presidenta de la Organización para la Libertad de las Mujeres en  Irak (OWFI por sus siglas en inglés). 

El informe “La promesa de la democracia, la imposición de la teocracia: Violencia de género y la guerra de los Estados Unidos contra Irak” apunta que desde 2003 los medios de comunicación han documentado el número creciente de muertes civiles en Irak. Sin embargo, solo algunos han descrito el permanente aumento de la violencia contra las mujeres en este país.

De igual manera pocos son los análisis que han estudiado la relación entre ambos fenómenos. La mayoría de los informes acerca de las bajas, redactados por gobiernos, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y organizaciones de derechos humanos, no desagregan la información por sexo.

Es por ello que no logran reflejar el número creciente de agresiones contra las mujeres iraquíes y el aumento de la incidencia de las agresiones basadas en el género, ya que no estuvieron en el punto de mira por ser integrantes de la población  civil.

“Las mujeres iraquíes, en particular aquellas a las que se percibe como capaces de constituir un desafío para el proyecto político de quienes las agreden, son cada vez más consideradas como un objetivo por el simple hecho de ser mujeres”, enfatiza el documento.

En este sentido el informe evidencia la utilización de la violencia de género por parte de los Islamistas, incluyendo agresiones contra las mujeres en espacios públicos, “crímenes de honor”,  violencia contra las mujeres en el contexto de la guerra civil iraquí y violencia de género contra las mujeres y hombres, y tortura de mujeres detenidas.

Señala que la administración Bush se ha negado a proteger los derechos humanos de las mujeres en Irak, contradiciendo su discurso y sus obligaciones legales bajo las Convenciones de La Haya y de Ginebra. Por el contrario, ha entregado los derechos de las mujeres a cambio de cooperación por parte de los Islamistas a quienes ubicó en el poder.

Esta táctica se basa en las ideas sobre la violencia contra las mujeres y sobre los musulmanes, que sirven para justificar la intervención estadounidense en el Medio Oriente, y también las ha reproducido. Por ejemplo, aunque la mayoría de las agresiones  contra las mujeres se producen en público, la violencia contra las mujeres iraquíes continúa siendo percibida sobre todo como un asunto “privado” o de familia, que de alguna manera queda fuera del terreno de lo “político”.

TRADICIÓN “CULTURAL”

“Además, caracterizar la violencia contra las mujeres iraquíes como de naturaleza “cultural” le resta énfasis a las formas en que esa violencia es utilizada como un medio para fines políticos y oculta el rol de los Estados Unidos en cuanto al fomento de la violencia  de género”; enfatiza el informe de la organización civil MADRE, agrupación internacional de mujeres pro derechos humanos. 

Y agrega que los Islamistas Iraquíes, así como los fundamentalistas religiosos en los Estados Unidos y en el resto del mundo, ven la subordinación de las mujeres como una prioridad fundamental, lo que a la vez constituye un microcosmos y una condición necesaria para el orden social que desean establecer.

Las académicas musulmanas feministas, detalla el documento, señalan que el problema no es intrínseco al Islam en sí. La jurisprudencia Islámica, o Sharia, no es una lista de reglas predeterminadas sino una tradición intelectual en la interpretación de los textos religiosos.

Los libros sagrados del Islam pueden interpretarse de manera tal que sustenten leyes relativamente progresistas en materia de derechos de las mujeres, como en Marruecos, donde los matrimonios forzados para las mujeres están prohibidos en base a un verso del Corán.

Pero la Sharia también se puede utilizar para justificar la violencia contra las mujeres, como en el norte de Nigeria, donde a las mujeres se las puede lapidar en público por haber mantenido relaciones sexuales fuera del matrimonio.

La pregunta fundamental, como en todo sistema legal, es cómo se interpreta y se aplica la ley, y quién lo hace.

Cabe destacar que en este informe, el término “Islamista” se refiere a quienes buscan implementar una agenda social y política reaccionaria en nombre del Islam,  y es diferente de “islámico”, que se refiere a la religión del Islam.

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