Islamismo en Bangladesh busca su hegemonía

En una nota del periódico Dailyo.in, del analista Shantanu Mukharji, se comenta la política de la primer ministro de Bangladesh, Sheikh Hasina (en la foto), quien había ganado elogios por su determinación y valor en la lucha contra el terror islámico que aflige a su nación secular. Sin embargo, aquella determinación parece estar perdiendo su batalla contra los fanáticos islámicos tratando de poner firmemente la agenda islámica en contra del secularismo.

Los políticos escéptico, sin embargo, evalúan que ella no sólo está perdiendo la batalla, sino que cediendo astutamente a las fuerzas fundamentalistas, con vistas a las elecciones generales, que deben realizarse a principios de 2019. “En realidad, dice Mukharji, el tejido secular de la naciente nación de 46 años está sucumbiendo a la presión de los reaccionarios de la derecha islámica, lo que lleva a una marcada regresión”.

Una de las expresiones es que se está produciendo una manipulación del plan de estudios en Bangladesh. La manipulación es parte de una agenda islámica que desea una mayor presencia islámica y referencias en los libros de texto, que se expresa en la eliminación de los nombres hindúes del plan de estudios que formó una vez parte integral del sistema educativo.

Notables eliminados de la lista son los literatos bengalíes Sarat Chandra Chattopadhay y Michael Madhusudan Dutta. También se eliminan de la lista Rabindranath Tagore, Sunil Gangopadhyay y el cantante sufí Lalon Fokir . Así también se han eliminado extractos del Ramayana.

Significativamente, Rabindranath Tagore vivió en Selidaha, Kushtia, Bangladesh, y produjo las mejores obras literarias incluyendo cuentos, novelas, obras de teatro y música, antes de la partición con India, y también es autor del himno nacional de Bangladesh.

Los responsables de subvertir el sistema educativo, es el equipo islámico Hefazat-e-Islam, con sede en Chittagong, una entidad que tiene sólo seis años de existencia, que ha estado presionando para imponer una agenda islámica desde 2013, y que en los últimos tres años, ha  estado en las calles ventilando sus demandas. Tiene una carta de 13 puntos que, entre otras cosas, pide la introducción de la ley Shariat, la educación madarsa, la muerte a los que difaman el Islam y otras demandas relacionadas con la reminiscencia del período medieval.

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