Investigarán en Brasil el papel que jugaron las iglesias en la dictadura

Denunciaron que hubo pastores que trabajaron como agentes secretos

La Comisión de la Verdad, creada por Dilma Rousseff para indagar las violaciones a los Derechos Humanos, estudiará las acciones de los clérigos católicos, evangelistas y pentecostales, tanto colaboradores como opositores.

La Comisión de la Verdad, creada para investigar las violaciones a los Derechos Humanos durante la última dictadura brasileña (1964-1985), se abocará al estudio del papel que jugaron las diferentes iglesias en ese período de la historia reciente del país. Si bien el trabajo se centrará en la Iglesias Católica y las evangélicas, también serán incluidos los nuevos credos pentecostales, en su mayoría adscriptos a la derecha y de un crecimiento explosivo en esos años.

Paulo Sergio Pinheiro, uno de los siete miembros de la comisión, dijo que las actividades de los clérigos que se opusieron a la dictadura y las acciones de grupos religiosos que la respaldaron, también serán objetos de la investigación. "Sacerdotes, monjas, pastores y otros religiosos que colaboraron con la dictadura militar o fueron perseguidos por ella serán investigados", señaló el diario Folha de São Paulo citando fuentes de la comisión.

El diario paulista agregó que el relevamiento sobre la actuación de las iglesias será abordado por un grupo de trabajo anexo, designado por la comisión, que empezó a funcionar a partir de ayer en San Pablo. "Aquellos que resistieron son más conocidos que los que colaboraron. Es muy importante rehacer esa historia y dejar en claro cuál fue el papel de cada uno", dijo Pinheiro, que como miembro de la comisión será el encargado de coordinar la investigación del grupo.

Durante los años de la dictadura hubo religiosos –en especial dentro de la Iglesia Católica– que denunciaron a quienes colaboraron delatando a opositores o asistiendo espiritualmente a los torturadores. Por ello fueron sancionados por el Vaticano, que no ocultó sus simpatías por los dictadores. Tal es el caso de los obispos Paulo Evaristo Arns y Helder Cámara, Frey Betto, el sacerdote Tito de Alencar y el teólogo de la liberación Leonardo Boff, condenado en 1985 a un año de "silencio" y separado de todas sus funciones académicas en el campo religioso.

El presidente del Consejo de Pastores del Estado de San Pablo, obispo Carlos de Castro, ratificó el papel de religiosos que colaboraron con el régimen y señaló que "hubo pastores que incluso trabajaron infiltrados, que eran agentes de la DOPS" (la policía secreta).

Los investigadores designados por la comisión recogerán testimonios y documentos, y auscultarán los archivos de organismos y fundaciones internacionales "para desentrañar detalladamente en papel de las iglesias en la dictadura", explicó Pinheiro. "El caso de la Iglesia Católica fue el más visible en el apoyo al golpe de Estado y a la dictadura, pero ese apoyo también generó situaciones de crítica y de resistencia", agregó.

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