Investigan un caso de abuso a menores en un colegio de los Legionarios de Cristo

Un juzgado investiga un posible caso de abuso sexual a dos chicas menores de edad por parte de un instructor en un colegio gestionado por la congregación religiosa de los Legionarios de Cristo en Boadilla del Monte (Madrid) y que fue de manera inmediata apartado del centro. La dirección ha enviado este jueves una carta a la comunidad educativa informando sobre lo sucedido para evitar especulaciones y detallando las medidas que ha adoptado.

Los hechos ocurrieron a finales de este último curso en el Highlands School Los Fresnos, un centro de enseñanza privado y bilingüe que forma a alumnos desde primero de Infantil a tercero de ESO y que forma parte de la red internacional de colegios Regnum Christi. Fundada por Marcial Maciel en 1959, se trata de una congregación de la Iglesia católica que tiene como misión “la extensión del Reino de Cristo” en la sociedad.

Según ha podido conocer El Independiente, familiares pusieron en conocimiento de la dirección del colegio el pasado 22 de junio una “conducta inapropiada” por parte de un seminarista -argentino de 25 años y cuya identidad se corresponde con las iniciales M.G.- hacia dos alumnas. No es un profesor en sentido estricto en este centro de educación diferenciada, sino un “instructor de formación en valores” que trabaja con los niños pero que igualmente se relacionaba con niñas en áreas comunes.

Las fuentes consultadas describieron los hechos denunciados como “acercamientos reales”que generaron una “incomodidad” a las menores, lo que llevó a éstas a contar los hechos a sus familiares y éstos a su vez a ponerlos en conocimiento del centro. “Ha habido algo más que una conculcación del código de conducta sobre el trato con el menor”, precisaron.

“De acuerdo con nuestro protocolo de ambientes seguros, denunciamos los hechos al juzgado y el juez, tras las diligencias oportunas, el 19 de julio admitió el caso a trámite para ser instruido”, expone la directora, María Pintor, en la carta enviada a los padres de alumnos. Ésta asegura que, tras admitir los hechos, el denunciado ha pedido perdón a los familiares y ha mostrado su disposición a “colaborar con las autoridades”.

La dirección del Highland School Los Fresnos ha informado de que, “a los 15 minutos” de recibir la queja de los familiares, el instructor “fue removido de sus responsabilidades y apartado del colegio”. “Sus superiores también lo retiraron de cualquier trabajo apostólico en el que pudiera tener contacto con menores de edad”, añade en la carta. El religioso permanece en su domicilio a la espera de ser llamado para prestar declaración.

“Quiero reiterar nuestro compromiso por ofrecer a nuestros alumnos y a toda la comunidad educativa un entorno seguro, un ambiente en el que vuestros hijos puedan crecer y desarrollarse adecuadamente. Sabemos que una actuación firme y una comunicación adecuada son imprescindibles para generar esta cultura y lograrlo”, concluye la directora.

La Consejería de Educación ha enviado a un inspector “de manera urgente” para recabar toda la información sobre lo ocurrido en este colegio privado. El técnico elaborará ahora un informe que determinará si la dirección del centro ha actuado de forma correcta. Las fuentes consultadas dijeron que, en caso de que se constatara la existencia de alguna irregularidad, el Gobierno regional procedería a la apertura de un expediente de inicio de revocación de la autorización en aplicación del artículo 16.1. c) del decreto por el que se regula el procedimiento administrativo de autorización de centros docentes privados para impatir enseñanzas regladas no universitarias.

El Highland School Los Fresnos abrió sus puertas al inicio del curso 2007/2008 sobre una parcela cedida por el Ayuntamiento de Boadilla del Monte en la etapa de Arturo González Panero, El Albondiguilla, como alcalde. Durante el último curso impartió enseñanza a 470 alumnos en los distintos niveles educativos, aunque tiene capacidad para 1.200.

El Consistorio ha intentado rescindir el contrato en varias ocasiones por los “incumplimientos flagrantes” de la congregación que los gestiona, como el impago del canon (162.000 euros al año) o la construcción de otros edificios educativos a los que se había comprometido.

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