Introducción al ateísmo, de Michael Martin

Este ensayo se nos presenta como una fuente enriquecedora de conocimiento, documentación, opinión y reflexión.

Editorial      Akal
Colección  Universitaria
Traductor    Sandra Chaparro Martínez
Materia       Filosofía
ISBN   978-84-460-2759-1
Dimensiones     13,5×22
N.° páginas          368
Año edición         2010
Precio sin IVA     28,37 €

En este comienzo del siglo XXI el ateísmo se encuentra terriblemente asociado a un nombre, el del científico Richard Dawkins; a un medio de transporte, el autobús rojo londinense; y a un lema, “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de tu vida”. Nunca hasta entonces, en las sociedades democráticas articuladas tras la IIª Guerra Mundial, había tenido tanta repercusión. El ateísmo había tenido que esperar variar décadas para, según aquellos que defienden su relación con el proceso de modernidad, abrirse paso en el amplio espacio público que iba (y debía) ocupar. Y lo ha hecho sin dejar indiferente a nadie.

Sin embargo, el ateísmo es una idea todavía terminológicamente confusa para no pocas personas. Comúnmente homologada, en relación de sinonimia, con el agnosticismo. Restringida, en su oposición filosófica, al teísmo. Compleja incluso dentro de sus propios términos: pivotando desde el sentido lato de ‘ausencia de fe en una deidad’ hasta, en un sentido fuerte, la idea de la ‘no existencia de Dios’. Y a la que, rizando el rizo, su repentina popularidad no ha hecho sino dificultar todavía más en su pretendida claridad: pues los ataques recibidos desde las instituciones religiosas la han querido igualar en su contenido (con éxito dispar entre la opinión pública) con el laicismo –o a la separación de la religión y el estado.

Por eso, en un momento como el actual, donde está teniendo lugar un intenso e interesante debate público alrededor de estas cuestiones, un libro ambicioso y clarificador como ‘Introducción al ateísmo’ (Akal, 2010) es más que imprescindible.

Lo es, de forma especial, por la amplitud de miras de las dieciocho colaboraciones que lo componen. La idea del ateísmo se reconstruye, desde perspectivas multidimensionales y no dogmáticas, a partir de reflexiones parciales que la clarifican y completan en toda su amplitud. Tanto es así que el teísmo tiene su espacio en varios capítulos, y especialmente en la contribución de William Lane Craig, para poner a prueba los argumentos ateos y exponer las metodologías y razones por las cuales sería posible aceptar la idea (o/y existencia) de Dios. En un debate legítimo, abierto al pensamiento y el razonamiento, en el cual es la sucesión de argumentos favorables y contrarios la que pone las ideas a prueba… y del que el lector se enriquecerá con cada capítulo.

La estructura general de la obra está concebida, además, con este mismo propósito. En la primera parte, “los orígenes”, se repasa la idea atea desde las primeras fuentes en las que se documenta hasta la actualidad. Dando cuenta de los cambios que ha experimentado a lo largo del tiempo, la virulencia con la que ha sido combatida, o la facilidad con la que los miembros de cualquier confesión han blandido el término ‘atheo’ o ‘atheus’ contra sus rivales de otras confesiones. Acudiendo a las fuentes medievales y modernas para defender con rigor la vinculación entre el ateísmo y la modernidad, entendida como la introducción de la razón en el acceso al conocimiento y a la inducción/deducción de la idea de Dios. O acercándonos datos sobre la situación del ateísmo en las distintas áreas del mundo y proponiéndonos una idea provocadora: la existencia de más de 700 millones de personas declaradamente ateas cuestiona con autoridad el argumento de la inmanencia de la idea de Dios.

En la segunda parte, “los argumentos contra el teísmo”, la historia de las ideas y la historia social ceden terreno ante la reflexión filosófica. Los argumentos principales del ateísmo y el teísmo se enfrentan desde el desarrollo de sus principales perspectivas: una crítica general del ateísmo desde el teísmo (William Lane Craig), una crítica general del teísmo desde el ateísmo (Richard M. Gale), o el repaso a los más importantes y recientes argumentos del teísmo –en concreto a partir de las contribuciones de Swinburne y Plantinga (Keith Parsons). Para, a partir de estos anclajes, introducirse en las aguas concretas de los principales puntos de fricción: el proceso de evolución de las especies (con la contribución de uno de los mayores especialistas mundiales en filosofía del conocimiento, Daniel C. Dennett), el argumento de la existencia del mal y de cómo confirma/desmiente la idea de Dios (Andrea Weisberger), o las reflexiones alrededor de la posibilidad y la imposibilidad (lo posible de lo imposible, desarrollada con amplitud por Patrick Grim), entre otros.

Finalmente, en “Repercusiones”, tenemos una puerta abierta a las influencias que el ateísmo ha tenido en el desarrollo de las teorías sociales o posiciones sociológicas contemporáneas. Son especialmente interesantes los capítulos dedicados al feminismo, en el que Christine Overall vincula el fortalecimiento del ateísmo con la dignificación de la mujer que moviliza el actual proceso de igualación de sexos en las sociedades avanzadas; a la posmodernidad, en el que John D. Caputo recupera la vinculación ateísmo-modernidad como punto de partida a partir del cual, dentro de un marco de pensamiento postmoderno, apuntar los retos y dificultades a las que tiene que hacer frente una postura ateísta ante las nuevas espiritualidades no teístas que parecen estar en crecimiento; o al perfil sociológico de las personas declaradas ateas y cuya posición resume magníficamente su autor, Benjamin Beit-Hallahmi, cuando acaba su capítulo afirmando que “nos gustaría tenerlos de vecinos”.

Michael Martin, su editor, ha realizado un trabajo extraordinario en el buscar las perspectivas y nombres más capaces para, desde una visión caleidoscópica, convertir un concepto difuso y ambiguo en una idea rica en matices y clara en sus distintas perspectivas. Al tiempo que, con una honestidad intelectual, que honra a este trabajo de investigación, la enfrenta con sus más temibles fantasmas: la transcendencia de la religión y la intranscendencia de la postmodernidad. Al final del libro dos importantes objetivos habrán quedado cumplidos: el lector comprenderá la idea de ateísmo en sus más esenciales aspectos, y tendrá los conocimientos suficientes para contrastarla (sin dogmatismos) con sus más fuertes rivales intelectuales.

Así, en cualquier modo, ‘Introducción al ateísmo’ (Akal) se nos presenta como una fuente enriquecedora de conocimiento, documentación, opinión y reflexión. Una fuente fundamental para cualquier persona interesada en adentrarse con rigor y sin miedo en uno de los debates filosóficos más interesantes de la actualidad.

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