Intervencion de MHUEL ante el cambio de nombre de una calle en Zaragoza para Escrivá de Balaguer

Hoy en el Pleno del Ayuntamiento de Zaragoza, ha quedado confirmada la calle san Josemaría Escrivá de Balaguer en la sesión del Pleno por 26 votos a favor (PSOE+PP+PAR) y 4 en contra (IU+CHA). Algunos argumentos a favor de la calle son entre espeluznantes y berlanguianos. Desde las filas del PSOE no ha salido el más mínimo susurro de disidencia respecto de la postura en bloque de su grupo. En ese pleno MHUEL, Movimiento hacia un Estado Laico de Zaragoza, ha expuesto el documento adjunto.

 El Gobierno Municipal de la ciudad de Zaragoza ha decidido dedicar una calle al fundador del Opus Dei, José María Escrivá de Balaguer. Ha dejado esta calle al margen de la ley de Memoria Histórica, pues era contradictorio cambiar el nombre de un general golpista por el de uno de los más abiertos avalistas e ideólogos de la dictadura franquista. El Gobierno Municipal ha decidido dedicar a Escrivá de Balaguer una calle de nueva creación, con lo cual volvemos al inicio mismo de la limpieza democrática en nuestras calles: el pueblo zaragozano logró quitar de ellas al general Franco o al general Mola o a la falangista Marina Moreno, pero ahora el Gobierno Municipal de su ciudad decreta dedicar una calle a otro adalid del régimen franquista: José María Escrivá de Balaguer.

La Asociación aragonesa MHUEL, Movimiento hacia un Estado Laico, no entiende ni acepta que una calle de su ciudad se dedique a tal personaje. Tampoco puede aceptar que se reconozcan honores al fundador de una organización opuesta directamente a la aconfesionalidad del Estado español y a la laicidad de sus instituciones. Dedicar una calle a una persona o un acontecimiento es, además de un homenaje público, una presentación de esa persona o ese acontecimiento como ejemplo y modelo para el pueblo. Y el pueblo zaragozano no merece tener en ninguna de sus calles el nombre de un sostén incondicional de la dictadura franquista, fundador de una organización donde tiene cobijo lo más reaccionario de nuestro país. Nuestro Alcalde, su Gobierno y el conjunto del Ayuntamiento deberían eliminar ciertos artículos de su Reglamento de Protocolo, dejarse de asistir a Misas y procesiones católicas como Corporación, retirar de esta sala de Plenos los símbolos religiosos y dedicar nuestras calles a personas e instituciones que todos podemos honrar. Nuestro Alcalde, su Gobierno y el conjunto del Ayuntamiento deberían respetar y cumplir el artículo 16.3 de nuestra Constitución, que declara la aconfesionalidad del Estado.

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