Internautas hacen campaña contra el Papa

Los activistas británicos protestan por las declaraciones de Benedicto XVI en las que pide a los misioneros a evitar que dentro de la Iglesia católica se les obligue a emplear homosexuales, tal como contempla la ley

Una campaña por internet para protestar contra la visita, este año, del Papa Benedicto XVI al Reino Unido ha recogido ya cuatro mil firmas, según sus organizadores.

La campaña ha sido organizada por la Sociedad Secular Nacional (NSS) en protesta por unas declaraciones que hizo el Papa esta semana en las que instaba a sus obispos a combatir con "celo misionero" el proyecto de ley de igualdad del gobierno británico.

En su carta a los 35 obispos católicos de Inglaterra y Gales, Benedicto XVI criticó en público por primera vez las nuevas leyes británicas contra la discriminación por motivos sexuales al señalar que "imponen limitaciones injustas a la libertad de las comunidades religiosas de proceder de acuerdo con sus creencias".

El presidente de la NSS, Terrry Sanderson, citado hoy por The Times, criticó que a los contribuyentes británicos vaya a costarles 24 millones de euros la visita de un Papa que "ha indicado ya que va a atacar la igualdad de derechos y promoverá la discriminación" de los homosexuales.

Esta semana, ese grupo lanzará una coalición bautizada "Protesta contra el Papa", integrada por grupos de homosexuales, víctimas de la pedofilia de algunos religiosos, organizaciones de planificación familiar y grupos abortistas, que proyectan manifestarse durante la visita papal.

El defensor de los derechos humanos y de los homosexuales Peter Tatchell, calificó las palabras del Papa de ataque a los derechos legales otorgados a la comunidad gay.

"Su desinformada acusación de que nuestras leyes de igualdad atentan contra la libertad religiosa indica que apoya el derecho de las iglesias a discriminar según su moral religiosa y exige que estén por encima de las leyes", dijo Tatchell.

Mientras tanto, la ministra de la Igualdad y vicepresidenta del Partido Laborista, Harriet Harman, ha desistido, según The Times, de un enfrentamiento directo con los líderes de las dos iglesias, católica y anglicana, en el tema de a quién deben emplear sus instituciones, para no enturbiar la visita papal.

Harman había protagonizado una larga disputa con las iglesias y organizaciones religiosas, que quieren que se las exima de las leyes contra la discriminación en el trabajo de personas por su orientación sexual.

Una enmienda derrotada la pasada semana en la Cámara de los Lores gracias, entre otros, a los obispos anglicanos que ocupan allí escaños, establecía que las iglesias están exentas de esa legislación a la hora de emplear a sacerdotes u otros cargos "religiosos", pero que deben cumplirla en otro tipo de puestos de trabajo como puede ser el de oficinistas o contables.

Aunque esa clarificación está ya contenida en la ley de 2003, muchas organizaciones han hecho caso omiso de ella y la han interpretado como si se refiriese a todo tipo de empleos, incluso los no religiosos, algo que el gobierno quería corregir ahora.

"Nunca hemos dicho que la legislación antidiscriminatoria tuviese que aplicarse a los empleos religiosos como los de vicario, obispo, imán o rabí", dijo Harman, quien explicó que no volvería a presentar, sin embargo, la enmienda a la Cámara de los Comunes tras su rechazo en los Lores.

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