Inmobiliaria P & P

TRAS años de atar los perros con longanizas de cerdo ibérico, las inmobiliarias navarras se sujetan los pantalones a la cintura con cuerdas de esparto bardenero porque ya no les llega ni para cinturones. Muchas colocan en su escaparate un último anuncio, que asoma a la cristalera con aire sarcástico: "Se vende o alquila este local". Sin embargo, hay quien ha sabido encontrar nuevos nichos de negocio en ese apocalíptico panorama inmobiliario.

Un nuevo agente ha irrumpido con fuerza en el negocio, realizando operaciones espectaculares. Consigue hacerse con inmuebles antiguos sin pagar nada más allá de los gastos de escritura, para después venderlos o alquilarlos. Por si eso fuera poco, logra que mientras los inmuebles están en su poder, los gastos de mantenimiento los paguen sus antiguos dueños.

Resumiendo, obtiene pingües beneficios con una inversión prácticamente nula. Evidentemente, negocios así de milagrosos sólo los puede hacer la Iglesia católica. O, más exactamente, su jerarquía. Según datos de la Plataforma en Defensa del Patrimonio Navarro -de cuya comisión de entidades locales forman parte más de cien ayuntamientos y concejos- confirmados por el Ministerio de Justicia, entre los años 1998 y 2007 el Arzobispado de Pamplona ha inscrito a su nombre 535 templos parroquiales, 167 ermitas, 8 basílicas, 42 casas y viviendas, 25 locales comerciales diversos, 2 atrios, 7 cementerios, 102 fincas, 31 pastos, prados y helechales, 12 viñas, pinares, olivares y arbolados, y 1 frontón. Y la misma plataforma denuncia ahora que la Diócesis ya ha comenzado a hacer negocio a cuenta de ese expolio, ya que en el último año han detectado ventas de iglesias inmatriculadas recientemente en Tudela, Pamplona y Lizoain. Además, en la iglesia Santa María, patrimonio histórico de Tafalla escriturado hace año y medio por la Diócesis, el párroco ha pedido este año por primera vez 250 euros por cada concierto coral a realizar en ella. Aunque, a decir verdad, el Arzobispado no siempre ha buscado beneficios tan terrenales. En ocasiones, también ha perseguido réditos espirituales: en Olite, el cura, amparándose en su recién adquirida condición de titular de la iglesia, ha censurado del programa de conciertos corales canciones en euskera como Maitia nun zira .

Eso si, el mantenimiento de todos estos templos sigue corriendo a cuenta del erario público. Tremendo negocio. El milagro de los Panes y los Peces. Inmobiliaria P&P.

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