Inmatriculaciones eclesiásticas

La Iglesia ha inmatriculado como de su propiedad exclusiva unas 100.000 fincas, iglesias, catedrales, etc

1.Respeto al derecho de propiedad.  Las catedrales, las iglesias parroquiales, las ermitas y las iglesias no parroquiales de pueblos y ciudades,  de valor histórico, artístico y cultural,  han sido construidas con aportaciones físicas y monetarias de ciudadanos españoles, bautizados o no, voluntarios o no. No las  han pagado las mitras ni los párrocos de su pecunio, ni siquiera de las respectivas congruas. Y en el caso de atribución por los mayordomos de fábrica los diezmos era procedentes de impuestos eclesiásticos a pecheros, ganaderos, labradores, artesanos y gentes del común ya que nobles, hijosdalgos y clero, aún minorista, estaban exentos. El séptimo mandamiento obliga entre otras cosas, como bien explicaba don José María Setien en la Pontificia salmantina  a dar a cada uno lo que es suyo. La propiedad de los templos no es de los obispados o curatos. Quienes hemos tenido curiosidad por leer y consultar los libros de fábrica y las cuentas de los iglesarios de parroquias del siglo XVII en adelante, podemos contar con la veracidad de lo que digo. Incluso los repartimientos reales tras las guerras de conquista tienen su origen en la usurpación de bienes de otros. No vayamos ahora a considerar que, por ejemplo, los bienes del ducado de Medina Sidonia eran de la duquesa roja y no esquilmaciones a los colonos y pecheros. Creo que Natán ya advirtió de esa forma de hacerse ricos a los reyes de Israel.

2. La propiedad de esos bienes reside, como la soberanía, en el pueblo español.  Lo que nuestros antepasados hicieron, nuestro es. Son bienes públicos, patrimonio común, mano común del pueblo a quien, de un modo u otro les fue arrebatado para conformar un sólido aparato ideológico y político al servicio de una concepción del mundo y de la nación española en la que unos pocos rescataban los bienes de muchos en su propio interés. Suene bien o mal tengo por cierto que eso es así. Por tanto catedrales, iglesias parroquiales, ermitas, cementerios parroquiales, y otros muchos bienes, monasterios, etc han de ser bienes públicos, del Estado español. Puede verse estos días el Buen Pastor de Donostia envuelto en andamios celados porque están reahabilitando sus estructuras exteriores e interiores. Un gran cartel avisa de que las obras se hacen con dinero público del Estado español. Si se va a cantar una salve en voz baja a la Basílica de Santa María en el barrio viejo a primera hora de la tarde habrá de pagar tres euros para acceder al templo. Ese dinero, ¿ingresa en el Tesoro público, o en el obispado donostiarra?.

3. La Iglesia católica es, en España, una entidad privada. Privilegiada por el poder consolidado en la historia y en la última guerra civil, pero de derecho privado.  No es bueno olvidarlo. Jesús Bastante ha escrito y sostenido en Religión Digital que desde el fin de la guerra de Franco y gracias a la victoria de dicho general la Iglesia católica española ha inmatriculado como de su propiedad exclusiva unas 100.000 fincas, iglesias, catedrales, etc. Bien, esa entidad privada ha de someterse a las reglas del derecho común y el Parlamento tiene obligación, moral, política y legal de poner bajo la categoría de bienes públicos, lo que la historia, la economía y los inspectores de Hacienda demuestren que es un bien público.

4. Una ley del Parlamento puede regular las relaciones de la Iglesia y el Estado en materia de uso de los bienes públicos de valor histórico destinados al culto católico o a servicios religiosos ut talis. Catedrales, colegiatas, monasterios históricos, ermitas y parroquias de interés histórico, cultural, etc. serían propiedad del Estado, administradas por el mismo, custodiadas por sus servicios, conservados por sus presupuestos. El culto sería determinación de los titulares de los oficios eclesiásticos adscritos a tales templos. Ocurre así en otros países.

Coda 1. Recuerdo, por si fuere menester, que la Iglesia es una institución que jurídicamente no respeta la obligación de regularse democráticamente. Por eso el Vaticano es observador, pero no miembro de pleno derecho,de los organismos democráticos de la civilización occidental. El dinero de las instituciones eclesiásticas ni es fiscalizado por sus fieles, ni pintan nada más que adornos de floripondios y florilegios a la hora de la verdad. Para no pisar barro español recuerdo que la Iglesia católica holandesa ha vendido templos de valor histórico, hasta para coctelerías y bares y  que el cardenal de Utrech, derecha dura y poco partidario de este señor Papa, está pensando deshacerse de otros templos, con destinos similares. ¡Cuidadín, cuidadín!, no vaya a ser que al paso del descendimiento de fieles que padece la Iglesia en España, nos vayamos a encontrar con que los señores obispos, que ya tienen demostrada una laxísima conciencia moral en varias materias, tengan in mente deshacerse de bienes ahora inmatriculados, vía subastas y dinerito en caja, mitral , claro .

Coda 2. Para evitar errores de interpretación, servidor se tiene, y se siente, por hijo de la santa Madre Iglesia. Pero la conoce. Y solo se fía de ella al tratar de seguir al Señor  y al orar, que no cuesta dinero.

Alberto Revuelta Lucerga. Abogado

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