Iniciativa Laicista, 4: Savater en Chile, aborto, moral,…

EDITORIAL

A mediados de este mes de noviembre, en Mar del Plata, Argentina, se realiza el esperado Congreso de la Asociación Internacional de Libre Pensamiento. Con el auspicio de la masonería argentina, este evento cuenta con la activa participación también del Instituto Laico de Estudios Contemporáneos (ILEC Argentina).

Como lo define la revista “Símbolo”, el librepensamiento es un método para investigar e interpretar la realidad emancipándose de todo dogmatismo. Es un método para adquirir conocimiento, capacitarse, tomar decisiones, ejecutar acciones y corregir errores. Los librepensadores se nutren del pensamiento crítico para el análisis reflexivo y racional de la realidad, tanto en el plano individual como en el colectivo.

Esta coherencia y rigurosidad de pensamiento se refleja en un comportamiento libre de prejuicios y tabúes, es decir, tolerante y racional. El librepensamiento fomenta espíritus libertarios y sensibles capaces de disfrutar la vida con gran intensidad. El espectro de experiencias significativas se abre cuando se desmoronan las barreras mentales.

En el ámbito público, el libre pensador practica la “regla de las tres R”: Respeto a sí mismo, Respeto a sus semejantes y a la naturaleza, Responsabilidad de sus actos. Ciudadano del mundo, se alimenta de una ética humanista, medita sobre la felicidad del género humano. Filósofo, entiende que el sufrimiento no es una herramienta de salvación sino un yugo a la libertad individual. Por lo tanto se opone
En el ámbito político, el librepensador promueve repúblicas laicas, democráticas y sociales, única plataforma capaz de unir la igualdad en la diversidad. Impulsa políticas y leyes que garanticen la pacífica convivencia y la máxima expansión de las posibilidades del desarrollo individual y social. Se opone al fanatismo religioso y político en todas sus formas.

En el plano cultural, el librepensamiento contribuirá a liberar el debate público de todo dogmatismo, usando como herramientas privilegiadas el respeto a la persona humana, el pensamiento crítico, la información científica internacional, la circulación de la palabra y, en definitiva, la ampliación y el fortalecimiento de los espacios de ciudadanía. En el ámbito personal, el librepensador posee un espíritu indagador y emancipado.

No se somete a las verdades reveladas, a los actos de autoridad ni a los mandatos de la tradición. Somete toda información y conocimiento al tamiz de su libre albedrío, mistura alquímica entre su razón y su intuición.

Apunta a la máxima expansión de su conciencia y de su cuerpo. Apunta también a liberar sus emociones de los resentimientos y de las rigideces heredadas de la cultura dogmática, conquistando así su equilibrio emocional. El librepensamiento es la práctica del racionalismo experimental, sin dogmas ni libros sagrados.

El librepensamiento es la práctica del individuo que conquista sus libertades, del autodidacta que investiga en todos los ámbitos. El librepensamiento es independiente de todo poder o ideología política, de todo dogmatismo, pero respetuoso de la libertad de expresión, el librepensamiento es un espacio transversal, abierto a todas las mujeres y todos los hombres.

SUMARIO

Para acceder a todos los artículos abriendo el PDF, pulse aquí: Iniciativa Laicista

Pag. 3. Savater con “Iniciativa Laicista”
Pag. 3. Lafouge con nuestra Revista
Pag. 4. Consideraciones sobre la moral.
Pag. 6. Declaración del Congreso de ILEC Argentina.
Pag. 7. Sobre la libertad, la felicidad y el derecho de opinión.
Pag. 9. ¿Por qué soy pro-vida?
Pag. 11. Uruguay aprueba el aborto.
Pag. 14. Tribunal europeo de Derechos Humanos condena a Polonia.
Pag. 16. A cuenta de radicalismos y fundamentalismos, hoy y siempre.
Pag. 17. La AEPL denuncia trato preferente hacia posiciones teológicas.
Pag. 19. El buen sexo (y su mala fama)
Pag. 21. Aluismo, geopolítica de una religión.
Pag. 23. Laicidad y liberalismo.
Pag. 24. Manejando el cambio.
Pag. 25. Significado e importancia del laicismo como medio para construir la sociedad del siglo XXI.
Pag. 34. Roberto Rivera Vicencio.

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