Incoherencias sobre el velo

A raíz de los últimos acontecimientos y con vistas a la futura Ley de Libertad Religiosa, se vuelve a discutir sobre la supresión de símbolos religiosos en colegios e institutos públicos o sufragados con fondos públicos, sin pensar en la incoherencia que supondría no suprimir al mismo tiempo el más flagrante de todos ellos: la enseñanza de la religión -o más bien, de una religión- en esos mismos centros.

Mientras llega la decisión de dejar fuera del espacio educativo toda simbología religiosa (¡cuántos enfrentamientos, desmanes, protagonismos y victimismos absurdos nos estaríamos evitando!), son los centros educativos los que, a través de su Reglamento de Régimen Interior, están habilitados para permitirla o no; y las familias las que, apoyadas en la libertad de elección, pueden optar por el centro que más se acomode a sus imposiciones, preceptos religiosos o preferencias.

En el instituto Camilo José Cela de Pozuelo existe una norma que prohíbe cubrirse la cabeza, ya sea con gorra, pamela, capucha, pañuelo o cualquier otra cosa. No entiendo por qué el pañuelo de las alumnas musulmanas deba ser una excepción si esa norma no lo contempla como tal, ni tampoco por qué el Claustro y el Consejo Escolar de ese instituto deban ser considerados una panda de intolerantes, por haberla ratificado sin atender a presiones. Si en este caso del velo se concede que la norma no se respete y que se anule la sanción, ¿con qué autoridad ese centro podrá exigir el cumplimiento de la misma norma en otros casos o de cualquier otra.

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