Imprescindible exigir un Estado laico

Cruzalta Aguirre mencionó que actualmente, la religión católica se impone con ayuda del Estado.

Ante cifras como que en México se tiene un registro de setecientas cincuenta y cuatro asociaciones religiosas, lo que demuestra la pluralidad de culto, Fray Julián Cruzalta Aguirre, integrante de Católicas por el derecho a decidir y Juan Antonio Cruz Parcero, miembro del Colegio de Bioética de la UNAM, resaltaron  la importancia que tiene exigir  al Estado tomar decisiones con base en la laicidad, sin que ninguna asociación religiosa tenga incidencia en sus decretos.

Durante su participación en el Coloquio Internacional Derechos Sexuales y Reproductivos, comentaron que uno de los papeles del Estado frente a estas organizaciones es evitar cualquier tipo de conflicto religioso; sin embargo, cuando algunos funcionarios dan pie a alguna religión a incidir en sus políticas públicas, las demás organizaciones se querrán sumar a exigir un lugar en las diputaciones o senadurías.

Cruzalta Aguirre mencionó que actualmente, la religión católica se impone con ayuda del Estado. Recordó durante su presentación aquel momento bochornoso para la democracia, cuando la alcaldesa de Monterrey, Margarita Arellanes entregó en un evento público las llaves de la Ciudad que ella gestaba a Jesucristo, deidad crucificada y alabada por el pueblo católico.

“Debemos recordar que el Estado no va a misa, a este lugar van las personas. El problema radica cuando un funcionario expresa públicamente su religión y toma sus decisiones a partir de lo que su religión le dicte; aunado a ello, la Suprema Corte de Justicia no sanciona a quienes violan la laicidad del Estado, sino que se queda como simple observador y esta situación es preocupante. Además, está estipulado en la ley, los funcionarios no deberán participar en ceremonias de culto público” expreso Fray Julián.

Por otra parte, Cruz Parcero resaltó que ante los ojos gubernamentales, la dignidad del hombre y la mujer es la misma; sin embargo, frente a distintas religiones, muchas veces la mujer ni siquiera tiene visibilidad: “Cuando se habla de dignidad en los discursos religiosos, la mujer está en una situación inferior a la del varón; de hecho las religiones fundamentalistas se niegan a brindar dignidad a la mujer”.

Cruz mencionó que con el cambio de gobierno de Partido Acción Nacional a Partido Revolucionario Institucional, la incidencia de la religión en el Estado puede verse disminuida, ya que el partido blanquiazul se caracterizaba por tener reuniones diarias con jerarcas católicos. A pesar de ello, agregó, hay Estados muy religiosos donde los obispos tienen un papel muy importante en la toma de decisiones en la vida pública del lugar.

En contraste, Fray Julián mencionó que la religión no se apartaba de ningún partido, pues citó un triste ejemplo de Guerrero, donde diputados del Partido de la Revolución Democrática fueron de Chilpancingo a Acapulco para reunirse con el Obispo para hablar con él sobre las decisiones que tomarían acerca de la despenalización del aborto: “No es posible que funcionarios federales se reúnan con Obispos, quienes no son panistas, me queda claro, son priístas” enunció Cruzalta.

Para finalizar, los ponentes concluyeron que la sociedad, al ser plural debe exigir a sus funcionarios públicos que actúen con base en el estado laico, mismos que se deberían basar en el Artículo 24 de la Constitución, el cual aborda convicciones éticas, libertad de conciencia y religión.

“Hay distintos funcionarios con voz de predicadores y por otra parte muchos obispos deberían renunciar y lanzarse de candidatos. En el país hay tanta moral, que hasta tenemos doble, entendida como costumbre. El error de los funcionarios es que suelen confundir la laicidad con secularización”, aseveró Fray Julián.

Cruzalta Aguirre

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