Igualdad religiosa

COMENTARIO: Una vez más se confunde el multiconfesionalismo y la igualdad para todas(?) las religiones, con el laicismo, que pretende no la igualdad entre las religiones, ni el reparto proporcional de subvenciones, sino la separación total de las iglesias y el Estado. Que cada religión, creencia o convicción de tipo que sea, tenga el mismo trato neutral por parte del Estado, sin privilegiar, financiar, promover,…


La Iglesia católica ha mostrado su preocupación por el contenido de la futura ley de igualdad de trato, a la cual ya empiezan a bombardear antes de que salga a la luz. Teme que pueda dañar sus finanzas privilegiadas, por lo que el obispo Camino se apresura a recordar el cumplimiento de los acuerdos de 1979.

Con la crisis se levantan muchas voces para que cada palo aguante su vela y le vendría muy bien al Estado para hacer frente a sus obligaciones con los ciudadanos y con el déficit público que la Iglesia se autofinanciase como también está acordado. Pues los ortodoxos, protestantes, mahometanos y demás personas con credos no católicos sostienen sus cultos y jerarquías de su propio bolsillo, lo que constituye un ejemplo de discriminación que los poderes públicos tienen la obligación de remover, ya que tienen que promover las condiciones para que "la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas" (artículo 9.2 de la Constitución).

Así que el IRPF religioso se lo deberían repartir en proporción a sus creyentes. Y el exceso del adelanto anual que le regala el Estado, agrava aún más esta situación de privilegio de la Iglesia católica a costa de todos los contribuyentes, que el PP propuso en 1996 por cinco años y que ha hecho costumbre.

RESPUESTA DE DIEGO MÁS

Señor director de EL PAÍS:

                                             Lo que en realidad propone Aniria García en una carta a EL PAÍS, tras el atrayente título de “Igualdad religiosa” (¡!), es, en realidad, que sean más –también los de algunas otras religiones- los que se aprovechen del saqueo que actualmente se realiza de los impuestos por parte de la Iglesia católica a los creyentes que no comulgan con que el Estado deba intervenir, ni para gestionar, su financiación, y a la minoría creciente –casi un cuarto ya de los españoles- que no tienen ninguna religión. Porque todos, repito, todos los españoles debemos pagar con nuestros impuestos a la Iglesia católica, por culpa de un tercio de contribuyentes que “dicen” que se le pague, pero no pagan ni un céntimo más que los demás, creando un déficit que debemos rellenar entre todos. Lo único decente y, por supuesto, cristiano, es que cada religión se financie directamente, como la misma Iglesia católica prometió, pero después, aprovechando Gobiernos débiles a los que chantajea, ha decidido no hacer.

Diego Mas Mas, religiólogo.

 

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