Igualdad de género

¿Las religiones son el mayor peligro para los derechos de las mujeres? Obviamente, las meteduras de pata de unas u otras confesiones en los Estados empujan a contestar que sí.

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora se celebra desde 1911, en plena revolución industrial, y su origen lo tuvo en Dinamarca. Pero la lucha de ellas por la igualdad de género y de cara a un desarrollo integral como seres humanos es una vieja batalla que aún perdura en parte. En la antigua Grecia o en la Revolución francesa las mujeres ya defendían sus derechos. Obviamente, el trabajo, la formación, el voto y la ocupación de cargos públicos son una realidad. Eso sí, la discriminación marca la diferencia salarial entre ambos sexos. Un desajuste que se da generalmente en todas las comunidades.

España es el cuarto país de Europa con mayor brecha en este aspecto y por detrás de Reino Unido, Eslovaquia y Austria. El Día Internacional de la Mujer se conmemora el 8 de marzo y nació del movimiento obrero. Una cita para reflexionar sobre la situación de las mujeres en los países desarrollados y en desarrollo. Hay avances, pero la exigencia de cambios no debe desfallecer nunca. Los sectores eminentemente femeninos resisten mejor a la crisis. Educación, sanidad o servicios sociales. Aunque las mujeres suelen contar con empleos más frágiles y sus vínculos con las empresas son más efímeros en general. La tasa de paro femenina es algo mayor que la masculina. El desempleo es muy superior entre las jóvenes y es inferior al de los hombres entre los mayores de 55 años. 


Conciliación y paridad 
El hecho de que las amas de casa hayan ingresado en el mercado laboral para apoyar la economía de sus familias y de que las mujeres jóvenes aumenten su presencia hace que se incremente la actividad de la mujer. La jornada a tiempo parcial repercute más en el género femenino. O el cuidado de menores, incapacitados y ancianos por obligaciones familiares o personales. La mujer está mejor formada. Pese a ello, tiene acceso a menos puestos y a peores trabajos y salarios. El mercado es mixto. La paridad sigue siendo un reto. La mujer realiza varias funciones: trabajadora, tareas domésticas, maternidad… Conciliar el empleo y la familia es cosa de dos. Ellas, sin embargo, llevan la mayor carga. La decisión de ser madre puede reducir una más amplia proyección profesional. 


Lacras mundiales 
La guerra contra la violencia machista no debe decaer. La represión y la explotación sexual no pueden consentirse en ningún lugar del mapa. Resulta necesario el rigor de los organismos internacionales para que la Declaración Universal de Derechos Humanos, de 1948, donde está incluida la igualdad de género, sea una total realidad en el mundo. Avanzamos y a la vez nos asalta la sensación de que hacemos un viaje a ninguna parte. 


Experiencia religiosa 
¿Las religiones son el mayor peligro para los derechos de las mujeres? Obviamente, las meteduras de pata de unas u otras confesiones en los Estados empujan a contestar que sí. La laicidad, pregonada por asociaciones feministas españolas en la ONU, tiene su razón en un país aconfesional como el nuestro, según se dice en la Carta Magna. La democracia y la libertad de culto implican la no imposición de disciplinas u obediencias firmes a cualquier persona. Los patriarcas de la Iglesia no se resisten a abandonar el nacionalcatolicismo, reinante en otros tiempos, y quisieran inyectárnoslo por decretazo. 


Exaltación con dinero público 
Zapatero colabora en esa pretensión de alguna forma. El presidente de la Conferencia Episcopal, Rouco Varela, le hace chantaje y ZP lo asume con tal de que el jefe de los obispos reduzca el listón de las pullas al Gobierno. El prelado le pide financiación para montar la Jornada Mundial de la Juventud con el protagonismo estelar del Papa en el verano madrileño de 2011. El dinero público aportará una buena tajada y patrocinará un evento de exaltación católica. Lo que supone una linda peineta al Estado aconfesional. En noviembre también vendrá a España. La visita a Valencia en 2006 pudo costar algo más de 60 millones de euros a las ruinosas arcas de Camps. Todo sea por el negocio y el relumbrón más que por el interés de la ciudadanía. Pobres. Pero muy bien santificados

Marc Llorente es periodista y crítico de espectáculos

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