Ignacio Ramírez, «El Nigromante», un pensamiento en recuperación

Los especialistas lo consideran uno de los artífices más importantes del Estado laico en México

El nombre de Ignacio Ramírez, El Nigromante, se encuentra en placas de diversas calles del país, le da identidad a escuelas e, incluso, aparece en libros: los especialistas lo consideran uno de los artífices más importantes del Estado laico en México, si bien desde la perspectiva del escritor Emilio Arellano aún falta mucho por hacer para rescatar la trascendencia de su pensamiento.

Con ese propósito, Arellano se dio a la tarea de difundir la vida y la obra del intelectual mexicano, primero a través del libro Ignacio Ramírez, El Nigromante. Memorias prohibidas y ahora con la aparición del volumen La nueva República (Editorial Planeta, 2012).

“La idea ha sido presentar al personaje histórico a una nueva generación de mexicanos, porque la mayoría no lo conoce y es importante la divulgación de su biografía, con lo que se difunden también los pasajes más controvertidos de la historia nacional; pero ahora, como atravesamos por una crisis de valores, resultaba importante dar a conocer el nacionalismo puro de Ignacio Ramírez.”

Si bien Boris Rosen ya había adelantado la recuperación de la obra de El Nigromante, con la publicación de nueve tomos de sus escritos, Emilio Arellano ofrece una versión más cercana al ser bisnieto del liberal mexicano, su abuela María Estela Ramírez Alfaro fue la encargada de compartirle datos biográficos del personaje.

De hecho, Ignacio Ramírez es de los pocos héroes nacionales de carne y hueso, explica el autor del libro, abogado de profesión, para quien las epopeyas de la historia oficial suelen estar saturadas de hechos que son completamente inoperantes para nuestro tiempo, porque no cumplen una función social. “Ignacio Ramírez es el pensador por excelencia; Justo Sierra, Ignacio Manuel Altamirano, Boris Rosen o el mismo Carlos Monsiváis aseguraban que era el coloso del liberalismo en el México independiente: se preocupaba por la sociedad en sí, no por tener un lugar en la historia; le interesaba servir a su patria, participar en la sociedad y hacer progresar a las clases populares”.

Pensamiento que tonifica

Emilio Arellano reconoce que no resulta sencillo recuperar a El Nigromante, por la enorme responsabilidad familiar que le significaba, de ahí su intención de alejarse del romanticismo y la cuestión afectiva, a fin de ser preciso y objetivo, “al tiempo de responsable en la información presentada para no dañar su imagen ni confundir a la ciudadanía con ideas que no sean exactas”.

“El pensamiento de Ignacio Ramírez es tan vigente que si lo lee uno en la actualidad tiene una trascendencia muy importante. Por ejemplo, en el capítulo Santos o demonios, se explica por qué el clero debe estar separado del Estado, y por qué tanto en aquel tiempo como ahora el clero se ha convertido en un verdadero lastre, que sólo persigue prebendas y el poder político.”

La abuela del escritor donó hace algunos años todo el acervo de Ignacio Ramírez al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH, si bien la mayoría de sus archivos están en calidad de desconocidos).

“Carlos Monsiváis nos decía que el libro no era apto para personas cardiacas, porque vienen temas muy fuertes con una relevancia impresionante. Se trata de una obra que debe ser consultada, porque en nuestra época estamos en una coyuntura tan crítica, por la crisis de valores, que leerlo tonifica el espíritu a la nación y podemos sacar muchas conclusiones que no se realizaron en su tiempo”, concluye Arellano.

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