Iglesia y homosexualidad: la literatura de lo prohibido

Libros como ‘El ángel descuidado’ de Mendicutti o ‘Extramuros’ de Fernández Santos recogen la confrontación entre la Iglesia y la homosexualidad. Mientras algunas obras disparan sus críticas contra la institución eclesiástica, otras trat

"Dios, concédeme la castidad, pero no ahora", suplica San Agustín en su libro Confesiones. Dieciséis siglos después, en 2002, ese ruego servía de introducción a El ángel descuidado, una novela en la que Eduardo Mendicutti relata, con humor y ternura, el romance entre Rafael y Nicolás, dos novicios adolescentes que viven su primer amor entre cilicios, frotamientos, la mística de la fe y un revuelo de sotanas.

El escritor recuerda que decidió situar ese enamoramiento en el noviciado de una congregación religiosa porque en ningún otro lugar el idilio se hubiera podido desarrollar con la misma libertad: "La Iglesia es tremendamente intransigente con la homosexualidad de puertas para fuera. Sin embargo, de puertas para dentro es consentidora", reflexiona.

Aunque admite que los noviciados han cambiado mucho desde los años 60, momento en el que transcurre la novela, lamenta que la opinión de la jerarquía eclesiástica respecto a asuntos como las relaciones entre personas del mismo sexo no lo haya hecho apenas. Por eso, quizá, la noticia de que un pequeño grupo de sacerdotes y monjas católicos con orientación homosexual haya comenzado a reunirse en la clandestinidad para compartir sus conflictos, apoyarse y luchar por su derecho a pertenecer a la iglesia le parece una "tarea ardua". Y, en cierta forma, añade, "contradictoria". "Me cuesta entender el deseo de algunas personas de pertenecer a un sistema que machaca al colectivo gay  y lo discrimina", opina.

No es el único autor que ha tratado las relaciones en ámbitos religiosos. En 2004, varios medios destacaban los puntos en común que existían entre los maestros del libro de Mendicutti y algunos personajes del guión de Pedro Almodóvar La mala educacion. Algo natural para el escritor, ya que, según señaló entonces, tanto el cineasta manchego como él habían vivido "la misma España".

También con afán crítico, ya en el siglo XVIII, el francés Denis Diderot relataba en La religiosa los encuentros entre la madre superiora de un convento y las religiosas con las que convivía y a las que sometía. Y en 1978 la novela Extramuros de Jesús Fernández Santos ganaba el Premio Nacional de Literatura por su relato sobre una relación obsesiva entre dos monjas, a medio camino entre la sexualidad y el misticismo.

En la actualidad la literatura homosexual   protagonizada por religiosos, que nunca fue especialmente prolífica, cuenta con títulos sugerentes como Armarios en la catedral, Actos impuros, Otros hábitos o Soy gay por la gracia de Dios.

De la Biblia y la orientación gay

La librería especializada Berkana, en Madrid, ha habilitado en su página web una sección para temas de ámbito religioso. En ella, además de novelas como Esa hora tan quieta, de Madol Farrés, Que no se entere nadie, de Brunon Zanin, o Todos los parques no son el paraíso, de Antonio Roig Rosello, las tres sobre el deseo masculino experimentado por miembros de la iglesia, figura un amplio repertorio de ensayos que analizan la postura de la institución católica frente a la homosexualidad. Es el caso de Lo que la Biblia dice realmente sobre la homosexualidad, en la que el gurú de la Teología gay Daniel  A. Helminiak reúne diferentes teorías para demostrar que ningún pasaje bíblico condena dicha orientación sexual.

La evolución del pensamiento de la Iglesia sobre las relaciones entre personas del mismo sexo a lo largo de los siglos es revisada, de forma rigurosa, en la obra Cristianismo, Tolerancia Social y Homosexualidad del estudioso John Boswell, quien ejerció de profesor de Historia en la Universidad de Yale.

Mientras obras como estas tratan de combatir el rechazo que la institución eclesiástica muestra hacia sus acólitos gays, otras como Los papas y el sexo (Eric Frattini), enredan a los pontífices en historias de vicios, erotismo y conspiraciones. Casi, parece que como venganza.

Comprensión y conflictos

También el cine ha buceado en los conflictos de miembros de la institución de la iglesia que no pueden evitar sentirse atraídos por otros de su mismo sexo. El caso más conocido fue la película Priest (Cura), en la que la directora Antonia Bird mostraba con respeto y simpatía a un sacerdote musculado que luchaba entre su amor por Dios y su amor por otro hombre.

En 2008, la película La duda (John Patrick Shanley) estableció un duelo de actitudes y prejuicios ante la sospecha de la homosexualidad de un capellán que destaca en  la década de los 60 por sus ideas avanzadas.

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