Iglesia y Gobierno orillan la pugna sobre el profesorado de Religión

La visita del Papa propicia el primer acercamiento en las negociaciones. Educación elabora un decreto que enviará en septiembre a los obispos.

El eco de la reciente visita del Papa a España, de la que estuvieron ausentes las criticas al Gobierno de Zapatero, se dejó sentir ayer en la reunión de la comisión Iglesia-Ministerio de Educación que buscaba llegar a algún tipo de compromiso sobre la próxima regulación de la situación laboral del profesorado de la materia de Religión católica. No hubo acuerdo, pero sí se dio "un paso importante", según fuentes de la Conferencia Episcopal Española (CEE), para llegar a él. "Las perspectivas son buenas", agregó la fuente. Por su parte, un portavoz de Educación corroboró que la reunión "había ido muy bien".

La buena sintonía en las relaciones Iglesia-Estado que el viaje papal dejó en el ambiente ha de allanar ahora el camino hacia los pactos sobre la presencia de la materia confesional en las escuela y el sistema de financiación de la Iglesia católica en España. Así debieron entenderlo ayer los integrantes de ambas delegaciones, lideradas por el secretario general del episcopado, el jesuita Juan Antonio Martínez Camino, y el subsecretario de Educación, Fernando Gurrea.

Desarrollo de la LOE
En el encuentro, presidido por la cordialidad, se alcanzó el compromiso de redactar un borrador de decreto que desarrolle la disposición adicional tercera de la ley de educación (LOE), donde se apunta cuál será la regulación laboral del profesorado que imparte Religión. Los representantes del Ministerio de Educación se comprometieron a que el borrador sea trasladado en septiembre al episcopado para que pueda ser debatido.

La delegación ministerial interpretó ayer que la CEE acepta lo estipulado en la disposición adicional tercera, que señala que los docentes sólo podrán ser despedidos de acuerdo con los motivos expuestos en el Estatuto de los Trabajadores, algo que el episcopado ha venido considerando como una vulneración de los acuerdos entre España y la Santa Sede, que tienen consideración de tratado internacional y por lo tanto el mismo rango que una ley orgánica como la LOE. En este sentido, los obispos han sostenido que un docente que no siga los preceptos de vida cristiana no es apto para impartir la materia y, por lo tanto, se le puede rescindir el contrato.

A finales de junio, la misma delegación episcopal se reunió con una representación ministerial encabezada por el secretario general de Educación, Alejandro Tiana, para tratar de la alternativa a la clase de Religión católica. El encuentro se zanjó sin acuerdos y los mismos protagonistas decidieron volver a reunirse tras el paréntesis de las vacaciones estivales para tratar de hallar algún compromiso sobre esta otra cuestión, cuyo desarrollo reglamentario se prevé para más adelante.

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