Iglesia y derecha italiana se rasgan las vestiduras porque Eluana, tras 20 años en coma, vaya a ser desconectada

«Es la primera condena a muerte vista en Italia desde 1948»

Eluana Englaro ha sido ingresada en la clínica La Quiete -La Calma- de la localidad italiana de Udine. La mujer de 37 años padece un coma irreversible desde hace 17 y finalmente, después de la larga y dolorosa batalla legal emprendida por su padre, será desconectada progresivamente en dos o tres días. Su muerte, sin embargo, tardará tres semanas más. El Vaticano, la Iglesia italiana y el Gobierno de Silvio Berlusconi, por su parte, siguen dispuestos a impedir lo que ha avalado el Tribunal Supremo. A estas alturas Beppino Englaro, el progenitor, se espera cualquier cosa. “Veremos. Hace falta vivir la jornada”, ha asegurado el agotado hombre. Esta madrugada, Eluana ha sido traslada desde la clínica religiosa de Lecco (Milán) hasta el centro La Quiete, en Udine, su ciudad natal. Antes de llegar a su destino, la ambulancia tuvo que superar a un grupo de manifestantes que intentaron detenerle. “Eluana, despiértate”, gritaban, interponiéndose a su paso, informa El País.

El anestesista pide respeto
En el vehículo viajaba, además, Amato de Monte, el anestesista que suspenderá la alimentación e hidratación a la paciente. El médico ha confesado que está “profundamente devastado como hombre, como padre, como médico y como ciudadano”, pero ha exigido que se abandonen “la retórica y la instrumentalización”, pidiendo a los obispos y políticos que comprendan “el dolor y el sufrimiento” de la familia y respeten su privacidad. “La hemos visto siempre en las fotos llena de vida y juventud. La realidad es completamente diferente”, ha aseverado el especialista, recordando que Eluana está en coma desde que tenía 20 años.

La ira de la Iglesia
El entorno católico y político ha hecho oídos sordos de estas palabras. Mientras el secretario de Estado de Interior ha definido el caso como “la primera condena a muerte vista en Italia desde 1948”, la Iglesia y el Vaticano han reaccionado iracundos. El cardenal mejicano Javier Lozano ha sentenciado que “es un abominable asesinato”. “Quitar agua y comida a una persona significa una cosa sola: matarla deliberadamente” ha agregado el religioso, que ocupa un cargo equivalente al ministerio de Sanidad en la Santa Sede –presidente del Pontificio Consejo para las Operaciones Sanitarias-.

Polémica en la Cámara
Desde la Cámara de Diputados, el presidente Gianfranco Fini ha pedido respeto para la familia Englaro. “Envidio a quienes tienen certezas sobre el caso (…) Personalmente solo tengo dudas, una sobre todas: ¿Dónde está el límite entre un ser vivo y un vegetal? Creo que sólo los padres de Eluana tienen derecho a dar la respuesta. Y advierto el deber de respetarla”, ha indicado. El senador Maurizio Gasparri ha hecho caso omiso de sus palabras. “Ha empezado el homicidio de Eluana”, ha reprochado.

No se descartan interferencias
Mientras tanto, el ministro de Sanidad, Maurizio Sacconi, sigue estudiando “eventuales actuaciones”. Vittorio Angiolini, el abogado de la familia, le ha replicado enseguida. “confío en que nadie quiera interferir. El ministro no tiene ninguna competencia para tratar el tratamiento sanitario en curso”. Con la que está cayendo, Beppino Englaro apenas atina a aseverar que está “bastante tranquilo” y que “no puede impedir que la gente vocifere”. No oculta, sin embargo, su preocupación por si ocurre algo a lo largo del día que cambie la situación. “Veremos. Hace falta vivir la jornada”, ha dicho.

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