Iglesia comercial

El periódico Püblico asegura en su edición del 1 de Marzo que se ha celebrado un encuentro «breve, discreto y amable» entre el presidente del Gobierno español y el presidente Rouco Varela.

El presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco Varela, se ha comprometido a no criticar públicamente al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. En mitad de la ofensiva de los obispos contra el Ejecutivo socialista a cuenta de la reforma de la Ley del Aborto, mostró su disposición a «bajar el diapasón» de su enfrentamiento contra el Gobierno, una vez concluida la polémica suscitada, y las amenazas de excomunión vertidas por el portavoz de los Obispos, Juan Antonio Martínez Camino, a los políticos católicos que apoyaron la nueva ley.

El Papa visitará Madrid en 2011 con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud. Una visita papal encierra siempre enormes gastos de preparación y logística de los que se hará cargo el Estado español. Es triste decirlo, pero al fin y al cabo, el Papa es un Jefe de Estado y como a tal hay que recibirle, garantizando su seguridad y cumpliendo con todo el protocolo requerido.

Cada vez que Martínez Camino convoca a una rueda de prensa es para anatematizar al Gobierno socialista, al Parlamento español y condenar la legislación emanada de la soberanía del pueblo radicada en las Cortes Generales y amparadas por la Constitución de un país aconfesional. Ignora este Obispo con ínfulas de inquisidor que Cristo no es parlamentario, que Guerra Campos y Cantero Cuadrado desaparecieron con Franco, que no resuena en la Carrera de San Jerónimo el murmullo del muaré episcopal. Olvida que la legislación por la que se rige la ciudadanía no surge del derecho canónico ni siquiera tiene que estar en consonancia con él. Muy al contrario, España se ha modernizado y ha cambiado su concepto del devenir cuando abandonó ese sujetador insoportable que atenazaba la expansión de las conciencias y oprimía las libertades. Con esas libertades recuperadas, se puede ser católico, pero se puede no serlo sin menoscabo de ningún otro derecho. La asistencia a misa no equivale, como en otros tiempos, para alcanzar privilegios o recomendaciones que a otros les eran negados.

Monseñor Martínez Camino debe tomarse un descanso en sus condenas porque a cambio vamos a correr con unos gastos que nos ocasionará la visita del Jefe de Estado Vaticano. Lo ha prometido el presidente Rouco al presidente Zapatero.

¿Es posible que a cambio de cubrir la logística que implica la visita papal, la Jerarquía de la Iglesia renuncie a lo que hasta hace unos días era postura “contra la ley positiva y el derecho natural”? ¿De verdad que serán más sabrosas las lentejas ofrecidas por el presidente del Gobierno que la verdad tan machaconamente proclamada por excesivamente poseída? ¿Por qué esta absolución generosamente impartida sobre los parlamentarios católicos que han votado y promulgado leyes que asesinan, como el aborto, o permisiones contra natura, como el matrimonio homosexual?

España o es cristiana o deja de ser España. Lo proclaman el Príncipe Cañizares y el descatalogado Aznar. Esta visión seguirá teniendo vigencia después de la visita papal. Por ahora se abre un paréntesis: España puede ser cualquier cosa porque se hace cargo de unos gastos bendecidos por el Cardenal Presidente.
Martínez Camino acompañado de Aznar disfrutará de unas vacaciones pagadas por bien merecidas.

Rafael Fernando Navarro es filósofo

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