Iglesia Católica, «uniones irregulares» y sofismas varios

Hace unos días el Papa Benedicto XVI ha afirmado con rotundidad que la Iglesia Católica no puede reconocer «las uniones irregulares» de divorciados que se han casado nuevamente al margen de los ritos religiosos.

Ahora bien, si un católico, previo paso por taquilla, logra que se anule eclesiásticamente su unión indisoluble, ya no será repudiado y podrá entrar en el reino de los cielos. El Tribunal de la Rota, siempre que la cantidad ofrecida sea suficiente, está dispuesto a anular cualquier matrimonio del modelo “hasta que la muerte os separe”. En el mismo acto en que pronunció esta afirmación dio orden a los obispos para que aceptasen al sector más tradicionalista, que defiende la “utilización del latín en la misa”.

Cito sus palabras: “Todos tienen cabida en la Iglesia. Cada persona, sin excepción, debería sentirse como en su casa y no ser nunca rechazada”.

Bueno… todos menos:

Los divorciados, los homosexuales, las parejas de hecho, los que utilizan preservativo, los que tienen relaciones sexuales fuera del matrimonio, los que…

Al Papa Benedicto le faltó una puntualización en su discurso:

“Cerca de la Iglesia, lejos de Dios”

La jerarquía eclesiástica y su gradación siguen defendiendo la homofobia y el sexismo, siguen atrincherándose en sus sofismas con el fin de mantener el poder que aún conservan. Sus directrices siguen teniendo una considerable influencia en nuestra sociedad porque el peso cultural y el influjo de 2000 años son muy grandes.

El catolicismo tiene una presencia que no podemos obviar:

• muchos tenemos nombres de vírgenes, santos y demás componentes de la troupe

• desde el gobierno se sigue financiando a la Iglesia Católica

• se siguen celebrando Funerales de Estado presididos por prelados que no establecen diferencias entre asesinar, abortar o ayudar a alguien a morir con dignidad

• siguen aconsejando no utilizar preservativo ignorando la amenaza del VIH

• su mensaje de amor y perdón se diluye en la inquina e intransigencia de sus voceros oficiales a través de su propia cadena de radio que entre sus accionistas tiene a la Conferencia Episcopal Española, a las diócesis y a algunas órdenes religiosas.

• entran de lleno en las campañas electorales; los sacerdotes llegan incluso a pedir el voto para los partidos que respeten los ¿valores cristianos? en sus homilías

• siguen adoctrinando a los escolares que acuden a sus centros concertados pero lo hacen con el dinero de “papá Estado” o, lo que es lo mismo, con el dinero de los contribuyentes

La Iglesia Católica actúa como organización política, pero su estructura interna no es democrática; su sede está en el Estado de la Ciudad del Vaticano, lugar donde se encuentra la Santa Sede, que es su máxima institución de gobierno.

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