Hoy es buen día para empezar

Comienza un nuevo día, te despiertas, dejas el lugar donde fuiste libre durante la noche, te arreglas y sales a un mundo convulsionado entre mentiras, miedo, conspiración y fanatismo.
Puedes ver en el periódico que el cementerio tiene nuevos inquilinos, el vecino se ha graduado en violencia, la ilegalidad fortalece sus finanzas, la política sigue contagiando su virus miserable y desarrolla nuevos anticuerpos. En Arizona un nuevo latino es agredido, otros ganan un paseo a la cárcel y una docena más son tratados con discriminación. Un mexicano más muere por cruzar el río, cientos de mujeres son golpeadas por ineptos, un hombre explota en el Medio Oriente y se lleva cien personas con su demencia. Los problemas encuentran compradores en América, unas hormonas en el cuerpo equivocado han provocado pancartas de odio, gestos de desprecio, marchas de gente irracional, mientras algunos botan comida, otros mueren de hambre, y un animal más se ve agonizando en la autopista.
La tristeza me invade, pero respondo con una sonrisa y sé que juntos podemos cambiar este caos.
Entre tantos malos sucesos, respiro y pienso: Hoy es un buen día, un buen día para cambiar, para ir en contra de esa corriente oscura, para movernos entre la multitud dando un poco de luz.
Debemos estar atentos a estas malas noticias para no ser parte de ellas, para pensar, algo que no muchos hacen, pues la gente anda por ahí haciendo y diciendo lo que otros les dicen que hagan, actúan como producto de una rutina de grupos que sin saber, les dice cómo vivir.
Continúas tu día, nuevas y repetidas noticias llegan, un nuevo secuestro, robaron tres bancos, la comida es fugitiva, otra bomba llena de lágrimas, rostros impotentes, otro niño fue violado en un retiro espiritual, se cierra la frontera, se abre, esa línea imaginaria que divide a Colombia y Venezuela se mancha de ideologías y disputas que llenan de llanto la geografía, en ese dibujo innecesario que llaman frontera, irónicamente, lo que no catalogan de "fronterizo" es el abuso y la intimidación.
Sin embargo, levantas la mirada, no todo es tan malo, una niña ha llegado a este mundo, una cirugía ha tenido éxito y una familia que no comía hace tres días, hoy recordó qué se siente al masticar.
Entre tantas malas noticias, tenemos buenas, la principal es que tú, nosotros, podemos ser parte del cambio. ¿Qué esperas para reaccionar?
Cuando expongo motivado que debemos amarnos y ser productivos sin importar tu lugar de nacimiento, la raza, la marca de tu camisa o tus gustos, muchos responden “ahh, eso ya lo sé”, pero al instante los ves demostrando lo contrario.
Vamos a dedicarnos a vivir en armonía, con razonamiento y afecto, así, cada vez que escuches que debemos amarnos y colaborar, no digas que lo sabes, di que lo haces y ¡vívelo!
Sé que es difícil, vivimos en un mundo que flota en palabras y se ahoga en hechos, lograr el cambio requiere voluntad, raciocinio, confianza y amor. En aportes no se trata sólo de dar dinero, de entregar materiales, de dar lo que te sobra, se trata de darte a ti mismo.
Si regalas un par de zapatos y no entregas tu sonrisa, tu cariño, no has hecho nada, pues si no te entregas desde tu alegría, no das nada.
Para cambiar el sistema debemos acabar con los dogmas y la ignorancia de esta sociedad que nos ensucia. La vida se analiza y se enfrenta desde las experiencias que liberan múltiples realidades, si continuamos ordenando nuestra existencia siguiendo modelos externos, condiciones socioculturales sin validez, autoridades basadas en mentiras, no podremos palpar la dimensión interior de libertad y progreso que cada uno posee antes de ser programado para dividir y para aceptar conceptos sin prueba alguna.
Hoy es un buen día para ser creativos, para debatir cuando sea necesario, pero con bases, para proponer, argumentar, para mostrar principios basados en nuestras necesidades de unir la pasión y la responsabilidad, no para juzgar con suposiciones, ni escudado en falacias de sistemas y partidos políticos, de 300 religiones, 2 millones de prejuicios, 5 mil dioses, 2 mil balas, 300 misiles, 15 golpes, 60 libros falsos, 2 mil insultos y miles de señalamientos que no tengan sentido ni propuestas.
Debemos crear un cambio, interiorizar en nuestro intelecto y en nuestra sensibilidad, alimentar nuestra mente a la luz de la ciencia, del arte, de la bondad, de la estética, necesitamos liberarnos de las doctrinas, de los sistemas, de las divisiones, de las ansias de poder.
Albert Einstein decía: “¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”. Umm, querido Einstein, si hoy estuvieras aquí, verías que sigue siendo la misma época triste, aún sigue siendo más fácil estudiar conexiones neuronales, protones, células, o la onda expansiva del Big Bang entre 13.000 y 14.000 millones de años que el comportamiento destructor, irracional, falso y opresor del ser humano. ¿Qué esperamos para cambiar? Podemos hacerlo, libera tu mente y vive. Entreguemos amor, descubramos sonrisas, limpiemos lágrimas. El intercambio social no consiste en encontrar diferencias y conflictos porque seas blanco, negro, mestizo o albino… porque te gusten las mujeres o los hombres, porque seas gordo o flaco, rico o pobre.
Nuestra socialización consiste en darnos cuenta que habitamos el mismo hogar, que tanto un activista como un ingeniero merecen igualdad de derechos, de expresarse y de vivir, así como tú o yo, como los doctores, obreros, profesores… como los heterosexuales, homosexuales, ancianos, adolescentes, como la señora que vende empanadas, el malabarista a la sombra de un semáforo, el científico, el pastor o el obispo, ¡todos! Siempre y cuando no impongan falsedad y actúen con tolerancia, razón y progreso.
No somos colombianos, venezolanos, alemanes, australianos… ¡Somos Ciudadanos del mundo! No estamos predestinados. Somos artistas de nuestra Vida Ser bueno es cuestión de voluntad, no perjudiques a nadie, ama creando inspiración, moldeando crítica constructiva y verificada, crea libertad de pensamiento, ilustración, actúa con sabiduría, sé amable, edúcate y sirve al mundo. Comienza el viaje, nada de divisiones, de doctrinas, de ideologías, ¿No sabes en qué momento? Bueno, ¿cómo te parece hoy? Piensa, ama, vive aquí y ahora… Hoy es un buen día para empezar.    

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