Hotel Desmoronamiento

EN el Hotel Renacimiento prometían Chacón y Rubalcaba una España laica y, mientras, los concejales socialistas de Granada sacaban en procesión a San Cecilio.

EN el Hotel Renacimiento prometían Chacón y Rubalcaba una España laica y, mientras, los concejales socialistas de Granada sacaban en procesión a San Cecilio. Antes, José Antonio Griñán había animado a los delegados a votar "con espíritu laico" -a saber qué demonios es tal cosa- para después rezar por su propio futuro. Esa es la credibilidad del cambio en un partido que, necesitado de un giro de 180 grados para sobrevivir, ha dado la vuelta completa para volver al mismo punto.

Me extraña que el resultado del 38º Congreso del PSOE no se celebrara bajo el balcón de la calle Génova, porque Sevilla certificó que el PSOE que viene no es lo que la izquierda necesita y que igual que por Rubalcaba podría estar pilotado por el capitán Schettino y el resultado sería el mismo, embarrancar. Cuando en el congreso de un partido no se habla de política sino de nombres sólo hay perdedores, la sociedad y los militantes, que no se enteran de que la realidad es eso que pasa mientras se recuentan 956 votos. Que fueran sólo dos las personas sensatas que votaron en blanco habla de cuánta capacidad crítica hay en las filas socialistas y da la razón a quienes censuraron el tono mitinero de Chacón ante un auditorio que sólo quería saber si recuperará el coche oficial.

Que entre felipismo y zapaterismo, ninis y dinosaurios, ganara Rubalcaba tuvo que ver con que enfrente no tuviera un rival en condiciones de ofrecer un cambio real. El sábado las redes decían a ambos aquello de "Sé lo que hicisteis la última legislatura": Condenamos a trabajar dos años más, permitir que echen de sus casas a familias y sigan endeudadas, blindar una ley electoral antidemocrática, inyectar dinero público a los bancos, incluir el neoliberalismo de serie en la Constitución, no perseguir el fraude fiscal, privilegiar la fiscalidad de los ricos, perseguir la cultura compartida, apoyar con entusiasmo la burbuja inmobiliaria que infló el PP, bajar sueldos, congelar pensiones, negarse a regular los mercados, plegarse a las directrices de Alemania y la banca estadounidense…

Que nadie de izquierdas se sienta engañado porque Rubalcaba dijo clarito y sin gallos que quiere un PSOE de las clases medias. A Zapatero le sucede una generación anterior a la suya ¡Si hasta desempolvaron la momia de Txiqui Benegas! Perdió la candidata chiripitifláutica, epítome de la insustancialidad zapateril. Que nadie piense que no habrá vendetta. Zarrías se afila las uñas de todas las extremidades que le sirven para votar varias veces. Ganan sus intrigas, ganan la familia de Chaves y los Eres, pierde Griñán. Tras el 25 de marzo su neutralidad activa será actividad neutra.

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