Honduras: Pastores independientes rechazan privilegios solicitados por la Confraternidad Evangélica

La Red de Pastores y Líderes Evangélicos de Honduras (REPLIEH) se manifiesta en contra los privilegios solicitados por parte de la Confraternidad Evangélica que pide bonos y planes de retiro para los pastores evangélicos.

REPLIEH es un movimiento de pastores y líderes evangélicos de diferente trasfondo denominacional y de diferentes regiones del país, que participan a nivel personal y no representamos oficialmente a ninguna organización.

En su comunicado señalan que Honduras vive una situación delicada en cuanto a la erosión de los valores, la corrupción evidente, la división y las condiciones de pobreza y violencia. Estos días se ha dado una controversia cuando una de las organizaciones evangélicas hizo una nueva solicitud de fondos provenientes del gobierno para dar bonos y otros privilegios para pastores hondureños.

Aclaran que la Confraternidad Evangélica de Honduras no representa a todos los pastores, líderes y pueblo evangélico. Aunque ella ostenta una representación legal ante el gobierno, no está ligada a la vida de la mayoría de las iglesias, que más bien han sido presionadas a ser parte de este ente por aspectos burocráticos.

También señalan que no están de acuerdo que un grupo hable en nombre de todas las iglesias y asociaciones de iglesias sin hacer consultas, ni respetar los principios y preferencias de cada una de ellas.

Como REPLIEH, promueven la separación entre la Iglesia y el Estado, lo que conduce a un Estado laico, que no significa enemistad con la fe, si no, respeto a la libertad de cultos y otras creencias. La historia nos ha mostrado que ese enfoque ayuda a la convivencia saludable entre los ciudadanos de un país.

La separación de la iglesia del Estado supone que el Estado no debe involucrarse en los asuntos de las iglesias. De la misma manera, las iglesias no deben aprovecharse del estado con fines proselitistas, clientelistas, ni para obtener prebendas económicas o privilegios que otros sectores de la sociedad no tienen.

Reconocen que la crisis económica secundaria a la pandemia del COVID-19 afecta a todos y también al pastorado, sin embargo, manifiestan que dependen, en primer lugar, de la provisión divina por medio de las congregaciones.

La atención a los pastores debe ser fruto y responsabilidad de toda la iglesia cristiana, evitando acciones desesperadas que comprometan sus principios, independencia y la voz evangélica por la justicia y la honestidad.

Manifiestan que, aunque no lo publicitan, argumentan que no se puede desconocer que la Iglesia hondureña ha brindado un significativo apoyo espiritual y material a la población con sus propios recursos.

Lo anterior ha sido un alivio en medio del colapso del sistema de salud y del mal manejo de los recursos económicos que han golpeado a la población en un tiempo de catástrofe y que han generado impotencia e indignación.

Como REPLIEH hacen un llamado a los evangélicos de Honduras a continuar desarrollando un ministerio integral que refleje el poder del Evangelio y los principios del Reino.

Además, se unen a los pronunciamientos de múltiples asociaciones evangélicas contra los privilegios solicitados y proponen la creación de un verdadero sistema de protección social para toda la población vulnerable del país.


El estatuto de los pastores evangélicos

Por Otto Martín en La Tribuna de Honduras

La propuesta de entregar un bono vitalicio a los pastores evangélicos, así como incorporarlos al Seguro Social, corriendo el estado con parte de esos costos no sólo va contra la Constitución de la República –que establece sin lugar a dudas que Honduras es un estado laico– pero también contra la moral, al legislar para un grupo específico, sea religioso o no.

Empecemos con lo más sencillo, nada de Seguro Social, acaso el estado no dispone de un sistema de salud para los que no están afiliados, que son la mayoría del pueblo hondureño? no tuviéramos ya suficientes (demasiados) pastores, sacerdotes, profetas y apóstoles.

Vayamos ahora a lo más complicado. Semejante propuesta hará que miles, centenares de miles escuchen el “llamado de Dios”, sabiendo que al final gozarán de un bono!

Y qué sucederá cuando los de otras religiones, el Islam por ejemplo, reclamen los mismos derechos, al fin y al cabo ellos también están al servicio de dios, sólo que este caso se trata de Alá.

Luego vendrán los budistas, mormones y los servidores de los 300 mil dioses del hinduismo, se les va a dar un bono a todos?

El General Morazán se debe estar revolviendo en su tumba, al igual que Marco Aurelio Soto y los reformistas que a lo largo de nuestra historia han tratado de convertir a Honduras en un país moderno.

¿Y qué pasa con los carpinteros? Acaso ellos no trabajan durante toda su vida? Tendrán derecho a un bono al igual que todos aquellos de oficios similares?

Los conductores de taxis y buses? Ellos tampoco disfrutan de una pensión al final de su vida de trabajo. Albañiles, zapateros, panaderos, barberos, agricultores, campesinos, inclusive meseros, cantineros, cantantes callejeros, limpiadores de vidrios, vendedores ambulantes, prostitutas y demás oficios libres?

La inmoralidad e injusticia que se intenta cometer va más allá de lo que cualquier dios de cualquier religión podría pedir; un gobierno legislando para su propio “pueblo elegido”!

Si algo hay que hacer por la mayor parte de la población que no disfrutará de una pensión es establecer más asilos de ancianos y mejorar los existentes.

Y aún mejor, empezar de una vez por todas la construcción de un Seguro Social Universal, del que todos los hondureños podamos disfrutar.

Un Seguro Social que cubra a todos y que incluya una pensión para disfrutar los años dorados al final de la vida útil de trabajo.

No hay que inventar nada, simplemente estudiar un poco los países que ya lo tienen –algunos por más de sesenta años– y adaptarlo a nuestras necesidades.

Pero regalar dinero a diestra y siniestra, siempre que hayan “servido a Dios?”

Espero que esa inmoralidad se detenga y que, si acaso persisten en ella, un grupo de abogados –que no tema a los políticos ni a los fanáticos religiosos– presente todos los recursos de inconstitucionalidad que se requieran para evitarla.

Ruanda: Desde que se estableció un plan de salud nacional, en 1999, Ruanda ha asegurado alrededor del 91 por ciento de la población.
Tailandia: La ley requiere que todos los pacientes estén cubiertos por seguros de salud, independientemente de su capacidad de pago.
Chile: Los chilenos pueden elegir entre asistencia pública gratuita o recibir cobertura de empresas de seguros médicos privadas.
La lista sigue y sigue… acaso no deberíamos hacer algo al respecto en lugar de regalar un dinero que no tenemos a gente que quizá no lo merece?

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