Hipocresías varias

No creo que haya ningún ateo o agnóstico que se oponga a que la Iglesia Católica adoctrine a sus seguidores. Yo, personalmente, como agnóstico, no lo hago. Lo que sí molesta es que pretendan imponer sus tesis a todo bicho viviente.

Tal vez funden sus razones en que en esta Piel de Toro hay una gran mayoría de ciudadanos que se definan C.A.R. (católico, apostólico y romano). Bien, pues que acepten los postulados de sus predicadores, pero que nos dejen en paz a la minoría que no coincidimos con ellos. Tenemos derecho a atenernos a nuestras creencias y que nadie nos imponga las suyas. Afortunadamente aquel tiempo ya es pretérito.

Lo que llama la atención es que casi todos los que así se definen, se declaren también como no practicantes. Raro ¿no? ¿Se imagina a un vegetariano declarándose no practicante? Bueno, yo sí, lo soy. Soy vegetariano no practicante, porque como carne. Poca, pero la como.

Se oponen a la anticoncepción, pero conozco a muchas buenas católicas, muy practicantes, que le pegan a la “píldora” cosa mala. ¡Ah! Y que usan condón. Por otra parte no se comprende tal fobia ante esta práctica a poco que hayan oído hablar de la teoría malthusiana y de la catástrofe a la que nos puede llevar un crecimiento excesivo de la población. Proclamaba todo esto don Thomas, padre de la demografía, en su Ensayo sobre el principio de la población. Recomiendo a los que duden de la conveniencia de dicha práctica que beban de sus fuentes o que, al menos, consulten un pequeño extracto.

Algo parecido ocurre en el caso del aborto. También conozco a muchos egregios “patres familiae”, buenos católicos ellos, que cuando alguna de sus vástagos en edad temprana quedaba preñada no dudaban lo más mínimo en enviarla a países vecinos donde pudieran deshacerle el entuerto, ya que aquí estaba prohibido por gracia de aquel hombre bajito, que acostumbraba a caminar bajo palio. Eso me parece una total y absoluta hipocresía.

¿Y lo de la homosexualidad? ¿Hay alguna asociación, secta o estamento que haya gastado más dinero en condenas y silencios para tapar los escándalos? Creo que no. A lo mejor es que montárselo con niños de trece años, tan provocadores ellos según algún miembro de la Conferencia Episcopal, no sea considerado homosexualidad.

No me opongo al matrimonio homosexual, como tampoco al matrimonio canónico. Considero que cada uno es muy libre de elegir la opción que desee y no tiene derecho a intentar imponer su modus vivendi a los que no piensan como ellos. Rouco nos obsequia con otra de sus “apolíticas” concentraciones “en defensa de la familia”. Esta vez dice que la concentración católica no será “un acto político”. Esperemos que cumpla su palabra ya que nos ha demostrado en múltiples ocasiones que su reino sí es de este Mundo. Pero seguro que sí tratará de imponer su modelo de familia sobre todos las demás, cosa que ya no suena tan bien. Lo lógico sería que dijera a sus fieles lo que prohíbe su secta y basta. Pero me temo que, acostumbrado a imponer sus ideas manu militari, tratará de que todos pasemos por sus Horcas Claudinas.
Ya verás como la final se van a oponer hasta a James Bond por predicar el “Vive y deja vivir”.

Ladislao García Pardo es escritor y columnista del Diario Montañés

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