Hindúes y musulmanes tendrán que compartir un disputado lugar sagrado en India

Miles de policías custodian Ayodhya ante el temor de disturbios.- En 1992, el derribo de una mezquita de la zona causó 2.000 muertos

Un tribunal del Estado de Uttar Pradesh, en el norte de India, ha dictaminado que la propiedad del lugar de la localidad de Ayodhya, donde se situaba una mezquita que fue demolida en 1992 por una multitud de hindúes, debe dividirse entre hindúes y musulmanes y que los ídolos hindúes pueden permanecer en ese terreno.

El veredicto, decidido por una mayoría de dos jueces frente a uno, adjudica dos terceras partes del terreno a los hindúes -un tercio para un grupo hindú y otro tercio para otro- y una tercera parte a los musulmanes. Ravi Shankar Prasad, abogado de un demandante hindú, ha dicho a los medios de comunicación que "la mayoría del tribunal ha determinado que el lugar donde está entronado Rama", un dios hindú, "es su lugar de nacimiento".

Los hindúes pretenden levantar un templo allí, mientras que los musulmanes quieren que se reconstruya la mezquita destruida. Su demolición desencadenó unos graves disturbios en los que murieron unas 2.000 personas, así que esta vez las autoridades han desplegado a más de 200.000 policías con el fin de evitar actos violentos, aunque de momento parece que no se han producido.

Los principales partidos políticos habían pedido a la población que recibiese el fallo con tranquilidad. Mohan Bhagwat, que lidera la organización paramilitar hindú RSS, muy vinculada al opositor Partido Bharatiya Janata, ha declarado: "Exhorto a todo el mundo, incluidos los musulmanes, a olvidar el pasado y a avanzar para participar en nuestra cultura nacional". Algunos musulmanes han aplaudido la resolución judicial, como Kamal Farooqi, miembro de la Junta del Derecho Personal de los Musulmanes de Toda India, que considera que "la sentencia puede iniciar un proceso de reconciliación".

La localidad de Ayodhya estaba en máxima alerta. El Gobierno había desplegado a miles de miembros de las fuerzas de seguridad a la espera del veredicto. Tanto el primer ministro indio, Manmohan Singh, como la líder del gubernamental Partido del Congreso, Sonia Gandhi, habían realizado llamamientos públicos a mantener la calma.

El 80,5% de los habitantes de la India, un país con más de 1.100 millones de habitantes, son hindúes, mientras que un 13,4% profesan el Islam y tan sólo un 2,3% son de fe cristiana, según el último censo oficial, de 2001.

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