Hay que quitarles la religión a los curas

Javier Sádaba habló en Zaragoza del fenómeno religioso «Hay que quitarles la religión a los curas. La religión es un fenómeno puramente humano que nos interesa a los filósofos».

Javier Sádaba catedrático de Etica en la Universidad autónoma de Madrid y profesor en la misma de Filosofía de la Religión señalaba en Zaragoza la importancia del fenómeno religioso en el imaginario humano: "Marx decía que si uno quiere conocer la raíz del ser humano tiene que conocer la religión. Tachemos la religión de lo que es la historia humana y no entenderemos nada".

   En una charla-conversación con el profesor José Luis Rodríguez mantenida en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza Javier Sádaba se preguntó "por qué el ser humano se plantea ese desdoblamiento, ¿qué ocurre? ¿Por qué el lenguaje nuestro es transgresor del mundo circundante y salta a lo religioso? ¿Por qué pone los deseos ahí?" y declaraba que fuera de la visión teocéntrica de los monoteísmos, "hay religiones muy atractivas" y citó el jainismo, donde hay pruebas contra la existencia de Dios, o el budismo, a la que se puede llamar "una religión cuasi atea".
   Pero todos estos planteamientos los situaba Sádaba "lejos del adoctrinamiento entontecedor que hemos vivido" para afirmar que en su primer libro Dios y sus máscaras (una especie de autobiografía) expresaba "cómo vivimos algunos el poder realmente brutal de la Iglesia en aquel momento y hasta qué punto nos coaccionó en las opciones políticas o vitales, afectivas y sexuales".
   En Saber morir , Javier Sádaba plantea que es muy difícil sostener una ética dura si no cree uno en el karma o en el nirvana o en el cielo. "A mí me produce una enorme melancolía eso de que haya que morirse. Tierno Galván decía sentirse muy a gusto en la finitud. Hume también decía eso. Pero yo creo que es minoritario".
   En relación con qué se puede hacer en el espacio que a cada uno le toca vivir, Javier Sádaba indica que "hay que aprovechar esas cuestiones que en la vida nos dan el gozo de vivir". Y aclaró que se refería fundamentalmente a la reciprocidad humana, como "una de las tareas más interesantes que puede hacer un ser humano y que más satisfacción da. Ahora, eso se consigue, eso se logra. Y esa es una tarea fundamentalmente moral".
   Acerca del enfrentamiento con la muerte, Javier Sádaba se mostró claro discípulo de Wittgenstein: "Por un lado, aceptar el destino, la muerte apropiada o asumida. Y por otro, mantenerla siempre como un poco lejos, como algo que es misterio, como algo que está en el océano de aquello que no conocemos. Y no tocar mucho esos aspectos que en el fondo son lo que él llamaba lo más sagrado". Y agregó: "Algo de lo cual hay que hablar con tranquilidad, pero no con excesiva familiaridad, hasta con un cierto respeto".

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