«Hay 14 casos españoles de abusos presentados desde 2001»

Entrevista a Charles J. Scicluna, fiscal especial de Doctrina de la Fe «España es uno de los países con menos casos denunciados»

Al fiscal del Santo oficio no le gustan los focos de los medios. Tímido y reservado, monseñor Charles J. Scicluna, un maltés nacido en 1959 se ordenó sacerdote en la Valetta en 1986, tras una brillante carrera eclesiástica. Especialista en derecho canónico, su primer destino fue el de defensor del vínculo en el tribunal metropolitano de Malta. Desde allí pasó, en 1995, al supremo tribunal de la Signatura Apostólica, y en 2001, a Doctrina de la Fe. Allí lo conoció el Papa actual. Sus amigos y colaboradores lo definen como "persona de mentalidad abierta y gran sentido del humor, lo que no le impide disponer de un serio rigor científico y de una enorme prudencia". El promotor de Justicia asegura que "España es uno de los países con menos casos denunciados" ante su tribunal. En concreto, 14 casos desde 2001 a 2010.

¿El caso del religioso español José Angel Arregui está en su oficina? ¿Cómo va? ¿Qué desenlace prevé?

Por obvias razones de confidencialidad y de respeto de la privacidad, el Dicasterio no facilita a los medios de comunicación información sobre casos específicos.

Parece claro que España no es de los países donde hay más denuncias de abusos sexuales del clero. ¿Hay algunas, sin embargo? ¿Cuántas?

En efecto, España es uno de los países con menos casos denunciados. Desde enero de 2001 hasta marzo de 2010 los caos presentados son 14, menos de 1 caso y medio al año. Obviamente, se trata de casos denunciados, no de condenas.

¿Cómo terminar con esta plaga que tanto ensucia el rostro de nuestra Iglesia?

La pregunta es de difícil respuesta, e implica a toda la Iglesia, en primer lugar a aquellos que tienen encomendada directamente la cura de almas. La Congregación se ve desgraciadamente obligada a trabajar en retaguardia, y a resolver los problemas cuando estos ya se han producido. Poco puede hacer en materia de prevención, y más bien debe de aprender de la experiencia de los obispos diocesanos que mejor están afrontando la cuestión. En todos caso, la experiencia enseña que lo importante es, sobre todo, la formación del clero, sin olvidar la formación del pueblo de Dios, que debe ser educado a discernir los comportamientos y a trasmitir a las jóvenes generaciones una visión más equilibrada y madura de todo lo relacionado con la sexualidad.

¿Monseñor Ladaria está jugando algún papel en la tramitación de los casos de abusos?

Naturalmente, como no podía ser de otra manera, dado que es, después del Prefecto, el Responsable del Dicasterio. Para entenderlo, hay que saber que la Congregación, según praxis secular, trabaja siempre en régimen colegial. Las decisiones, en cualquier ámbito, son tomadas después de haber estudiado particularmente y discutido en los diversos órganos internos, todas las razones posibles, los pros y los contras. Por otra parte, hay que señalar, que el Dicasterio no contempla sólo los aspectos jurídicos de los problemas, sino también su lado doctrinal, espiritual y pastoral. Por eso se sirve constantemente del consejo de los expertos teológicos llamados Consultores. Mons. Ladaria sigue, por lo tanto, muy de cerca toda esta problemática, que en última instancia, es sometida al Santo Padre para que sea él el que tome o refrende las decisiones adoptadas en los casos más graves o en la resolución de los problemas generales.

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