Hasta cuándo van a abusar de nuestra paciencia

Blázquez se ha comprometido a colaborar con las víctimas de pederastia y con la justicia, pero ¿cómo va a cooperar si se niega abrir una investigación?

Los obispos españoles empezaron presumiendo de que la Iglesia católica española era diferente a las demás iglesias porque en ella no se habían dado las agresiones sexuales de sacerdotes y religiosos que habían tenido lugar en otras. Cuando los medios de comunicación laicos dieron a conocer los primeros casos de pederastia clerical, los consideraron irrelevantes y empezaron a señalar a las familias como el espacio donde se producía el mayor número de agresiones sexuales. Guardaron silencio, encubrieron los casos y no tomaron medidas.

Pero la cifra de víctimas seguía creciendo, hablando, dando a conocer los horrendos crímenes sexuales de los que habían sido objeto, indefensos, durante años en seminarios, noviciados, escuelas, iglesias, oratorios, casas parroquiales, capillas, monasterios, tiendas de campamentos, zonas deportivas, sacristías e incluso altares. La respuesta de los obispos y de algunas congregaciones religiosas fue que no habían tenido noticia de las agresiones y que las víctimas no habían denunciado. Pero estas desmintieron tales afirmaciones y demostraron que habían puesto las agresiones con los nombres y apellidos de los pederastas en conocimiento de los responsables. Estaban mintiendo. Se dieron también casos de comprar económicamente el silencio. Tampoco eso fue reconocido.

Tras ser acusados de encubrimientomentiracomplicidad y compraventa, ningún dirigente eclesiástico asumió la responsabilidad de los crímenes sexuales. Ninguno dimitió. Incluso en algunos casos, como el del obispo de Astorga, acusado por algunas víctimas de encubrir a pederastas, fue nombrado presidente de la comisión episcopal creada ‘ad hoc’.

Incumpliento en el encuentro contra la pederastia 

Llegó la cumbre del Vaticano, a la que asistió el cardenal Ricardo Blázquez como presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) con el doble encargo de haberse encontrado con las víctimas y llevar un informe sobre los casos de pederastia clerical y sobre las víctimas. Parece que incumplió las dos encomiendas. A la vuelta de Roma, se prodigó en declaraciones, sobre todo en su televisión, 13 TV, en las que demostró la ineficacia y esterilidad del encuentro episcopal con el Papa y dejó meridianamente claro que la CEE no iba a hacer ninguna investigación sobre la pederastia en el pasado porque carece de autoridad para ello y a la espera de lo que ordene el Papa. ¡Qué falta de autonomía!

Tal inacción contrasta con las investigaciones que han llevado a cabo otras conferencias episcopales, como la alemana, la irlandesa, la belga, la holandesa y la francesa, algunas de las cuales ya han hecho públicos los resultados. Varias congregaciones religiosas españolas están realizando también investigaciones en su seno. Lo que deja más al descubierto la falta de voluntad de la CEE para aclarar crímenes tan horrendos.

Blázquez se ha comprometido a colaborar con las víctimas y con la justicia. Yo me pregunto: ¿cómo va a colaborar con la justicia si se niega abrir una investigación? De nuevo instalado en la contradicción.

Remedando la Primera Catilinaria de Cicerón, las víctimas podrían preguntarse: ¿Hasta cuándo, señores obispos, señor Blázquez, van a abusar de nuestra paciencia?

Juan José Tamayo

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*Los artículos de opinión expresan la de su autor, sin que la publicación suponga que el Observatorio del Laicismo o Europa Laica compartan todo lo expresado en el mismo. Europa Laica expresa sus opiniones a través de sus comunicados.

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