Hacienda no fiscalizará el uso del dinero para la Iglesia

Los obispos dicen que en la negociación sobre el IRPF han «renunciado a mucho» El episcopado niega que se pueda hablar de «deshielo» con el Gobierno

El acuerdo Gobierno-Iglesia que elevará en el 2008 la recaudación del 0,52% al 0,7% del IRPF tiene su letra pequeña. Los más de 170 millones de euros que recaudará el Ministerio de Hacienda e irá entregando cada mes a cuenta a la jerarquía católica no serán fiscalizados por la Intervención General del Estado. Según explicó ayer el vicesecretario de asuntos económicos de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Fernando Giménez Barriocanal, el dinero que se reciba estará libre de control público. En su opinión, no quedará afectado por la ley general presupuestaria porque no provendrá "del conjunto de los contribuyentes".
No obstante, el gerente de la CEE aseguró que la Iglesia se ha comprometido a explicar el destino de estos fondos en una memoria justificativa. "Se establecerán sistemas de comprobación y colaboración. La relación con Hacienda siempre ha sido magnífica. No cabe la menor duda de que todo se hará de forma correcta", aseguró Barriocanal.

DE IVA, 30 MILLONES
El responsable de las finanzas episcopales señaló en sus explicaciones sobre el acuerdo que la supresión de la exención del IVA a la Iglesia en la adquisición de bienes inmuebles y objetos destinados al culto no se compensará o se devolverá bajo otro concepto como se había especulado. Barriocanal subrayó que actualmente se está estudiando la fórmula legal para anular la exención y precisó que la cantidad que deberá pagar la Iglesia, según los datos que se barajaron en la negociación con el Gobierno, se acercará a los 30 millones de euros. Esta cifra debería quedar compensada por el aumento de la cuota del IRPF hasta el 0,7%. Según Barriocanal, la Iglesia "ha renunciado a mucho", ya que, entre otros puntos, su reclamación inicial era obtener el 0,8% del IRPF.
El portavoz de los obispos, Juan Antonio Martínez Camino, valoró ayer que el acuerdo al que se ha llegado es "razonable y satisfactorio para todos", ya que, en su opinión, con él "gana todo el mundo". Según Martínez Camino, el Gobierno soluciona un problema y la Iglesia no obtendrá más ingresos, pero se convertirá en una institución más libre ya que solo colaborarán en su financiación los contribuyentes que quieran implicarse en ella.
Martínez Camino insistió en que la cantidad que los contribuyentes destinen vía IRPF es solo "una ayuda" y que la parte más importante de la financiación viene del trabajo voluntario, de las colectas ordinarias y de las suscripciones a las parroquias y las diócesis. Estas partidas suponen en muchas diócesis, según el portavoz, el 90% de sus ingresos.
"Trabajaremos para que los fieles sigan colaborando, ya que este acuerdo no soluciona el sostenimiento de la Iglesia, y para que haya más contribuyentes que marquen la casilla de la Iglesia", apuntó el portavoz episcopal. La Conferencia Episcopal no perdió el tiempo y en el documento aprobado ayer por la comisión permanente, reunida desde el martes, hizo un llamamiento a los fieles para que su "generosidad" hacia la Iglesia continúe vigente.

DESHIELO SOLO APARENTE
No ha habido, según los responsables del episcopado, ni ganadores ni perdedores en las negociaciones Iglesia-Gobierno. Pero, según el portavoz de los prelados, no se puede hablar de un "deshielo" de las relaciones entre ambas partes. "Ni hace tiempo estábamos tan mal, ni probablemente ahora estemos tan bien", zanjó.
Las relaciones de la Iglesia con el Gobierno, según el portavoz episcopal, se mantienen ignorando el color del Ejecutivo. "Obedecen a las cuestiones objetivas que se plantean –precisó– porque no hacemos cálculos electorales. La Iglesia no actúa con cálculos políticos, sino que busca con el Gobierno que sea las mejores condiciones para los ciudadanos católicos".

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