Hablemos de la Iglesia

Teniendo en cuenta las sagradas fechas en las que estamos, y siguiendo nuestra tradición cristiana, vamos a hablar esta semana de política y de su relación con la Santa Madre Iglesia.

Vamos a tomar, como ejemplo para ello, dos temas de actualidad: el cierre de la Iglesia Roja de Entrevías y la defensa furibunda de Cardenal (Jesús Cardenal), de la ONG (Organización de Negocios Generosos) Intervida.

Son dos casos aparentemente inconexos, pero que nos pueden ayudar a entender la perfecta comunión que siempre ha habido entre Derecha e Iglesia, y que explica el porqué de la pervivencia de ambas frente a los avatares de la historia. La clave está en que ambas instituciones seguimos un mismo patrón de comportamiento, sin fisuras, ni estériles debates.

Comencemos por el caso de la Iglesia de Entrevías. Aparentemente, estos sacerdotes cumplen a rajatabla las enseñanzas de Jesucristo: apoyo a los pobres, vida austera y entrega total a la causa. El problema es el tiempo en el que lo hacen: dos mil años tarde. Los sacerdotes de la parroquia Carlos Borromeo están todavía en la fase que nosotros denominamos de “Captación”, cuando la jerarquía se encuentra desde hace siglos en la etapa de “Mantenimiento”. Trasladándolo al terreno político se podría comparar con los cuatro primeros años de nuestro Gobierno en minoría. Si recuerdan, aquella fase se caracterizaba por los discursos moderados, la amistad con todos, especialmente con los nacionalistas, y la búsqueda de la paz. Como consecuencia de esas acciones conseguimos nuestro número máximo de seguidores.

Pero una vez captados los adeptos necesarios para la subsistencia de la jerarquía, lo más importante es mantenerlos. Hacerles ver que fuera del partido/iglesia hace frío. No dejar que caigan en las tentaciones del maligno (Belcebú o PSOE, según cada caso). Esto se consigue mediante la más genial de nuestras invenciones: el miedo. En el caso de la Iglesia miedo a cocerse a fuego lento durante la eternidad (un término de difícil comprensión para el cerebro humano, pero bastante más sencillo de entender para los que somos amigos de Fraga). En el caso de la Derecha el miedo al Infierno se traduce en miedo a la disgregación de España (que previamente les hemos hecho ver como el único paraíso posible), miedo a la inseguridad (mostrándoles, por ejemplo, lo peligroso que es vivir en Colombia), miedo a los inmigrantes (que han venido para echarnos del Paraíso-España y enviarnos a Colombia) y, y este si que nos pone los pelos de punta, miedo a la subida de impuestos.

Cuando nos encontramos en la fase de Mantenimiento lo que no se puede permitir es que alguien desde dentro decida regresar por su cuenta a la fase de Captación, porque eso desmonta por completo nuestra estrategia. ¿Cómo vamos a mantener el rebaño recogido si alguien les dice que no hay lobos? Por eso hay que ser implacable contra los que extienden esas peligrosas teorías. A Rouco Varela no le ha temblado el báculo a la hora de asestar un golpe en la nuca de Entrevías, como no le ha temblado el pulso a Mariano sancionando al díscolo diputado Calomarde, por sus estúpidas remembranzas de moderación y centralismo.

Y queda lo de Cardenal, que se estarán preguntando ustedes a estas alturas que qué tiene que ver con todo esto. Pues mucho. En él se unen nombre y acción. Por un lado es Jesús, es Cardenal y es de derechas, muy de derechas. Vean, como ocurre en el caso de la Iglesia, como lo de Cardenal y lo de derechas predomina sobre lo de Jesús. Jesús hubiera interferido a favor de los niños del Tercer Mundo, que a la postre son los principales estafados por Intervida. Sin embargo, su condición de Cardenal y de hombre de derechas (valga la redundancia) le han hecho decantarse por el lado pragmático, por el que asegura el “Mantenimiento”. ¿Y que hay mejor para mantenerse que el dinero? Todo esto que torpemente les he intentado explicar aquí lo describió mucho mejor el Arcipreste de Hita hace cinco siglos:

“Si tienes dinero tendrás consolación,

placeres, alegrías y del Papa ración,

comprarás paraísos, ganarás la salvación,

donde hay mucho dinero, hay mucha bendición”

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