Grupos islamitas actúan en Damasco: las víctimas son civiles cristianos y desplazados iraquíes

Grupos islámicos radicales, en las filas de los revolucionarios, están sembrando el terror entre la población civil en Damasco.

Los que están pagando el precio son los considerados "lealistas", leales al régimen de Bashar al Assad. Entre las víctimas, informan fuentes de Fides en Damasco, también hay cristianos en el barrio de Bab Touma y los refugiados iraquíes que ocupaban los suburbios de Oujaira Zanaim y Sada.

El grupo rebelde islamista "Liwa al-Islam" ("La Brigada del Islam"), que recientemente se ha adjudicado la responsabilidad por el asesinato de generales de alto rango del gobierno de Assad, esta mañana ha asesinado a una familia cristiana entera en Bab Touma. Entre los fieles del lugar, explica una fuente de Fides, hay una gran consternación e indignación por el asalto a civiles indefensos. Los militantes de "Liwa al-Islam" han bloqueado el coche de un cristiano, Nabil Zoreb, un oficial civil, le han obligado a bajarse del coche con su esposa Violet y sus dos hijos, George y Jimmy, matándolos a todos a quemarropa. Los militantes del grupo son muy activos, especialmente en la región de Duma y otras áreas al este de Damasco, donde están realizando más crímenes.

Además, en el sureste de Damasco, los combatientes islamitas del grupo“Jehad al nosra”, cercanos a la Hermandad Musulmana, han atacado las casas de los refugiados iraquíes, saqueándolas, quemándolas y obligando a sus ocupantes a escapar. El asalto ha sido reportado por los medios de comunicación occidentales como la BBC. Según los refugiados iraquíes, “bandas de terroristas musulmanes nos han atacado y perseguido". La mayor parte de las bandas que operan en el sureste de Damasco, se consideran cercanas a la Hermandad Musulmana, mientras que los miembros del grupo "Liwa al-Islam" son de ideología wahhabita.

“Los civiles fuera de los combates. No a las venganzas sectarias”

“Es urgente proteger a los civiles. Existe el peligro de que inicie la temporada de la venganza y que los civiles de Damasco sean tratados como ’traidores’ por no haber tomado parte activa en la revolución”: es la alarma que ha llegado a la Agencia Fides enviada por algunas familias de los barrios de Qassaa y Jaramana, donde viven más de 100 mil personas entre cristianos y drusos. Muchos se han encerrado en los sótanos de las casas, otros han dejado sus hogares y están durmiendo en las escuelas, otras familias siguen huyendo de la ciudad. En dos barrios, escenarios de la lucha, hay cientos de combatientes revolucionarios asentados entre las casas de la población civil: a la Agencia Fides ha llegado el apelo de familias musulmanas y cristianas que piden que “no se involucre a los civiles en los combates, en estas horas trágicas, y que se respete la Convención de Ginebra sobre la neutralidad de las casas de civiles”. “Miles de civiles sunitas, cristianos, drusos y alauitas tienen miedo – señala una fuente de Fides en Damasco – porque ha comenzado a circular una ’lista negra’”.

Damasco está paralizada por el conflicto, algunos barrios se han vaciado, en algunas zonas carecen de electricidad y agua, se empieza a ver las bandas de saqueadores y ladrones. Sólo ayer, 20 mil refugiados fueron enviados a Líbano. “Entre los combatientes revolucionarios hay bandas armadas fuera del control del Ejército Libre de Siria y del Consejo Nacional Sirio: ¿Quién los detendrá de cometer venganzas y violencia sectaria? Se pre anuncia un mes terrible”, dice la fuente de Fides.

Mientras tanto, entre la población civil se transmite un espíritu de solidaridad que va más allá de la afiliación religiosa: dos lugares que son símbolo de la ciudad, la gran Mezquita de los Omeyas y el Santuario de la conversión de San Pablo, se han reunido jóvenes y adultos, cristianos y musulmanes, para orar por la paz y la reconciliación.

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