Granada lucirá 80 cruces en Día de la Cruz, pregonado por bailaora Guerrero

Granada celebrará este próximo domingo el popular Día de la Cruz, que sumará un total de 80 cruces repartidas por calles, plazas, patios, escaparates y centros escolares y que será pregonado por la bailaora Patricia Guerrero.

El concejal de Cultura, Juan García Montero, ha destacado durante la presentación de esta fiesta el récord que supone la cifra alcanzada en el número de cruces en comparación con hace varios años.

«Algo hemos debido hacer bien entre todos», se ha felicitado el edil, que ha destacado que las cruces hayan logrado «resurgir» como una «tradición auténtica».

Ha detallado que, del total de 80 cruces, entre las que se incluye la municipal que se instalará a las puertas del Ayuntamiento en la plaza del Carmen y que tendrá un marcado «carácter literario», 20 corresponderán a calles y plazas, 28 a patios, 14 a escaparates y 17 serán de la categoría escolar.

Aunque el Día de la Cruz se celebrará el día 3, la celebración comenzará desde el mediodía del sábado por su coincidencia con el fin de semana, ha señalado.

El pregón, que tendrá lugar el domingo al mediodía, correrá a cargo de la bailaora Patricia Guerrero, gran conocedora, según García Montero, de esta tradición, ya que es nieta de la responsable de la cruz de plaza Larga del Albaicín, una de las más galardonadas.

A los premios habituales se sumará además este año uno creado por Cervezas Alhambra, patrocinador de la fiesta y que premiará a la cruz «más especial» con un año de cerveza.

El Ayuntamiento, junto a los colaboradores, sufragará con un total de 70.000 euros tanto los premios en cada una de las categorías como las ayudas concedidas para el montaje de estas cruces, que en algunos casos irán acompañadas de paneles para explicar su historia.

Esos paneles recogen que, a principios del siglo XX en los barrios del Albaicín y del Realejo, los jóvenes construían pequeños altares con una cruz, que eran decorados con mantones de manila, cacharros de cerámica, peroles de cobre y un pero con una tijera clavada.

Por sus alrededores se dedicaban a pedir «el chavico», palabra que procede del diminutivo local de ochavo.

Desde el principio de esta celebración ha sido común ver al pie de cada cruz unas tijeras clavadas en un pero (manzana) y, usando esta simbología, se le decía a los visitantes que no pusieran «peros» a la cruz.

Paralelamente al montaje de las principales cruces de Granada, los jóvenes recreaban sus versiones a escala pequeña y, desde sus casas o paseando por sus barrios, se acercaban al visitante pidiendo un «chavico», una propina simbólica.

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