Granada Laica pide a los candidatos que defiendan la libertad de conciencia

Como institución pública de un Estado que se declara aconfesional, parece lógico pensar que la Universidad de Granada ha de mantener su neutralidad en lo que se refiere a cuestiones de religión. Sin embargo, en estos tiempos de campaña electoral en que la UGR está siendo observada con lupa, la asociación Granada Laica ha aprovechado para denunciar en dos cartas abiertas a los candidatos a rector lo que considera que son "medios para la promoción y el proselitismo de la Iglesia católica".

Con la esperanza de "despertar debate", tal y como señala el coordinador de la asociación y catedrático de la Universidad Rafael Gallego, estos documentos piden a los candidatos "que se elimine el apoyo tácito que se presta a la religión católica". La asociación pone en tela de juicio, por ejemplo, el hecho de que la apertura de curso incluya en sus actos una misa, así como los actos de celebración de los patrones de las facultades.

Sitúa, además, en el punto de mira a la escuela universitaria diocesana La Inmaculada, que "además del refrendo académico, disfruta de aplicaciones y servicios desarrolladas y financiados por la UGR". "Todos estos son privilegios inadmisibles que la Universidad pública concede a una institución cuya ideología contraviene la pluralidad y libertad de cátedra, como demuestra el despido del profesor Josuá González", recoge uno de los documentos.

Critica, por otro lado, la permanencia de crucifijos y otros iconos en locales universitarios, la cuenta de correo institucional para el Arzobispado o "el proselitismo de algunos profesores" entre sus alumnos. Asimismo, denuncia la cesión de medios y personal para actividades religiosas, citando el caso del programa Esperanza costalera.

El candidato Antonio Campos resume así su opinión: "Estamos en una Universidad pública que debe regirse por criterios académicos, aunque también existe una tradición basada en la cultura. Todas las universidades tienen centros adscritos de distintas características, me parece algo normal. Lo importante ahora de todos modos es pensar en proyectos de futuro". Luis Rico, en relación a La Inmaculada, afirma que "es un centro adscrito que cumple la normativa, y hay que respetar la norma establecida al margen de que se comparta o no el ideario". Por otro lado, sostiene que "la Universidad debe ser laica y es bueno potenciarlo". "La misa de inicio de curso no forma parte de los actos públicos y quien no quiere asistir no asiste y no me consta que fondos de la Universidad se dediquen a actividades religiosas", añadió. "El caso de La Inmaculada está en manos de la Justicia" recuerda Francisco González Lodeiro, quien añade que "hay cuestiones que pertenecen a la tradición cultural y, por tanto, este sería un tema a debatir, porque no se pueden retirar imágenes que son parte del patrimonio". Rafael Payá apoya que se mantenga la vinculación con La Inmaculada, aunque se muestra partidario de separar la actividad académica de la religiosa, "sin que eso signifique deshacerse de obras de arte o de tradiciones que no hay motivo para cambiar", señala.

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