Granada Laica agita la bandera de la libertad de conciencia

Un centenar de personas convocadas por la asociación reivindican en la Plaza del Ayuntamiento el Día Internacional del Laicismo y la Libertad de Conciencia

Puede que no sean muchos, pero son inasequibles al desaliento. Probablemente el más activo de Andalucía, el movimiento laicista granadino se ha movilizado este lunes 9 con motivo del Día Internacional del Laicismo y la Libertad de Conciencia.

Convocados por Granada Laica y UNI Laica-Granada, el lunes 9 de diciembre a las 12:30 horas, más de cien personas se concentraron en la Plaza del Ayuntamiento de Granada para conmemorar este Día, auspiciado por Europa Laica y que se celebra cada 9 de diciembre en algunos países del mundo en conmemoración del aniversario de la ley francesa de 1905 de separación entre Iglesias y Estado, por ser esta separación una condición imprescindible para la garantía de la libertad conciencia.

En un ambiente distendido, se repartieron cientos de hojas informativas y se exhibieron decenas de carteles con mensajes e imágenes laicistas.

Tras unos minutos musicales, el coordinador de Granada Laica, Juan Luis Camacho, recordó la naturaleza del acto y fue dando la palabra a distintos colectivos que hicieron suyas las reivindicaciones laicistas: IU, Ustea, Granada Visible y Podemos. Además, la concentración contó con el apoyo de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico.

Finalmente, los jóvenes Felipe Reyes y Natalia Fernández dieron lectura al Manifiesto de Europa Laica y a un Manifiesto específico de Granada, que reproducimos a continuación.

El manifiesto de Europa Laica y Granada Laica

EUROPA LAICA, DENUNCIA:

• LA VULNERACIÓN DE LA LIBERTAD DE CONCIENCIA EN MUCHOS PAÍSES

• LAS CARENCIAS EN LA LAICIDAD DEL ESTADO EN NUESTRO PAIS, EXIGIENDO:

– LA DEROGACIÓN DE LOS ACUERDOS DE 1979 CON LA SANTA SEDE

– UNA ESCUELA PUBLICA Y LAICA, LIBRE DE ADOCTRINAMIENTO RELIGIOSO

– SUPRIMIR LOS PRIVILEGIOS ECONÓMICOS DE LA IGLESIA CATÓLICA

– PROMULGAR UNA LEY DE LIBERTAD DE CONCIENCIA

Europa Laica celebra el 9 de diciembre el DÍA INTERNACIONAL DEL LAICISMO Y LA LIBERTAD DE CONCIENCIA. Una fecha en conmemoración de otras de hondo significado y reconocimiento en favor de la laicidad del Estado. Así, el 9 de diciembre de 1905 se aprobó en Francia la Ley de Separación de las Iglesias y el Estado que supuso un hito mundial en la laicidad de las instituciones. Ese mismo día pero del año 1931 se aprobó la Constitución de la Segunda República Española, ley de leyes de inequívoco carácter laico. También, en día inmediato posterior, el 10 de diciembre pero de 1948, la ONU proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos que afirma el derecho a la libertad de conciencia.

En este año 2019 es necesario resaltar el avance de millones de mujeres en el mundo movilizadas por la igualdad de derechos, contestando a la intromisión de las iglesias. En muchos lugares, esta lucha ha costado procesamiento, represión y exilio a cientos de mujeres, como en Arabia Saudí, donde jóvenes mujeres han sufrido estas consecuencias por exigir derechos y pedir, entre otros, el fin de los matrimonios forzados y de la tutela masculina. También perviven conflictos políticos y de intereses internacionales que se disfrazan como conflictos religiosos para utilizar como elemento de polarización y de enfrentamientos fanáticos (caso de Nigeria o Yemen). En otros Estados (Egipto, Turquía o Israel) se han sufrido retrocesos en sus legislaciones laicas tendiendo hacia cada vez más confesionalismo.

En Sudamérica tenemos que denunciar y condenar la utilización de la religión en el ascenso de políticas fascistas que violan la libertad de conciencia, como en Brasil, donde los fundamentalistas evangélicos han sido premiados con carteras ministeriales en la Educación o la Asistencia Social, o donde sectas religiosas han entrado al asalto del presupuesto público También este año tenemos que condenar las gravísimas violaciones a la libertad de expresión en el mundo, también en nuestro país. Particularmente, el caso de Julián Assange, donde el Estado de Ecuador ha violado los derechos de refugio y lo ha entregado a la justicia inglesa, que debe decidir sobre su extradición a EEUU, donde su integridad corre peligro.

En Europa, desgraciadamente están en ascenso fuerzas políticas ultraconservadoras que se proclaman abiertamente confesionales como el Partido de la Justicia en Polonia, actualmente en el gobierno, o el partido de la Unión Cívica de Víktor Orban en Hungría que, en alianza con la Democracia Cristiana, imponen legislaciones contra la libertad de conciencia y la igualdad. Medidas que están arropadas por potentes lobbies ultraconservadores de tipo confesional y otros que andan por las instituciones europeas tratando de imponer y condicionar la libertad de conciencia de las personas y la creciente secularización de la sociedad. O como con el desafortunado incendio de la catedral de Norte Dame en París que ha sido la excusa para que sectores conservadores de todo el continente hayan querido vincular la identidad de Europa con el cristianismo (recaudando más de 900 millones de euros para su reconstrucción).

En nuestro país, el ascenso del partido VOX de extrema derecha ha venido asociado a la movilización de los llamados movimientos populares católicos, como las sectas neocatecomunales (los ”kikos”) u organizaciones como Hazte Oír que lo han encumbrado como tercera fuerza en el Congreso y la primera en Murcia, con planteamientos programáticos que confrontan con la igualdad y otros valores democráticos. No ajeno a este ascenso electoral del fascismo ultracatólico es la utilización de las banderas, patriotismos y discursos baratos e irracionales que propugnan y justifican el uso de la fuerza sobre el dialogo en la resolución de conflictos políticos como el catalán.

Pero esta vulneración de la laicidad y el respeto personal también se muestra a otros niveles del Estado como cuando el actual Alcalde de Madrid, al igual que sus antecesores, sigue promoviendo la invasión de simbología religiosa en la institución local, como sucede, entre otros, el día de la Virgen de la Almudena ofreciendo en ceremonia litúrgica el Voto de la Villa “en nombre de los madrileños, [cuya] devoción por Vos es milenaria”. Una vulneración que está también a la orden del día por parte de multitud de alcaldes y corporaciones por toda la geografía en cantidad de actos y declaraciones que contradicen incluso la aconfesionalidad constitucional.

Europa Laica declara que, gobierne quien gobierne el resultado del pasado 10-N, la laicidad y la libertad de conciencia deben formar parte de las medidas a tomar para una plena convivencia democrática, superando los atrasos y la pasividad e incumplimientos existentes. En este sentido, Europa Laica reclama la denuncia y derogación de los Acuerdos de 1979 con la Santa Sede, y los de 1982 con otras confesiones, como exigencia inexcusable que haremos cumplir al estar incluida en los programas electorales del PSOE y de Unidas Podemos.

Del mismo modo, reclamamos la prioridad de una escuela pública y laica, libre de adoctrinamientos religiosos o de cualquier tipo, como forma de superar la desigualdad que genera un sistema educativo de conciertos con la escuela católica financiado por el erario público. También, suprimir los privilegios económicos y fiscales que disfruta la iglesia católica, así como promulgar una Ley de Libertad de Conciencia que dé cobertura a estas y otras medidas necesarias.

Por último, Europa Laica aprovecha esta declaración para reiterar el apoyo al joven cordobés Héctor Sánchez que lleva más de dos años comprometido con la libertad de conciencia exigiendo, pese a los oídos sordos que hace la Alta inspección educativa del Estado y el gobierno andaluz, que los símbolos religiosos sean retirados de las aulas de su colegio público en la localidad de Dos Torres, sirviendo de ejemplo de lucha por un sistema educativo público y laico.

En Granada también se vulnera la libertad de conciencia en las escuelas con discriminación al alumnado que no da religión, con símbolos religiosos en las aulas, con actos religiosos en los centros escolares. El Ayuntamiento de Granada sigue concediendo medallas y honores a imágenes religiosas, sigue subvencionando con 475.000 a la casa Diocesana de Acogida o con 75.000 euros a las cofradías, su alcalde y los concejales asisten como Corporación a procesiones, misas, ofrendas…

En todos estos eventos religiosos también participan activamente otros –y abundantes– cargos y representantes públicos, tanto civiles como militares. La televisión municipal ofrece habitualmente programación confesional (especialmente en ciertas fechas, como la semana santa). Aunque se ha conseguido el cambio de colegios electorales a locales públicos, todavía existen unos quince en locales confesionales con símbolos religiosos a la hora de votar.

En la Universidad de Granada persiste una Cátedra de teología cristiana controlada y dirigida por los jesuitas. Asimismo se mantiene simbología religiosa en ámbitos universitarios públicos (casi siempre permanente, y a veces ocasional, como los belenes navideños). Continúa habiendo conferencias y talleres abiertos a la sociedad sobre creencias pseudo o anticientíficas (en ocasiones ligadas a mensajes de carácter misógino y homófobo), y se mantienen los patronos católicos en la mayoría de las Facultades y Escuelas, así como un Centro de Magisterio del arzobispado adscrito a la UGR.

Especialmente graves son los cursos de religión católica en o fuera de los grados de Maestro (tanto en el citado centro eclesial como en la Facultad pública de Ciencias de la Educación), que habilitan a los futuros maestros y maestras para obtener la Declaración Eclesiástica de Competencia Académica, título que les permitirá adoctrinar a los niños y niñas en la escuela.

Deseamos compartir un sueño, una utopía universal, un proyecto político y jurídico, en donde la laicidad de las instituciones, los derechos civiles universales, la justicia social y la libertad de conciencia inunden todos los pueblos de la Tierra, con un total respeto hacia todo tipo de convicciones, en el marco de los principios democráticos, de justicia, de igualdad y de no discriminación, que proclama la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Porque apostamos por la construcción colectiva, como ciudadanas y ciudadanos libres e iguales; porque defendemos la palabra, la racionalidad y la libertad de expresión como instrumento de comunicación y progreso en las ideas; por-que apostamos por el respeto a la libertad de pensamiento y conciencia, como elementos básicos para la convivencia y la emancipación del ser humano; porque apostamos por una ética humana común a todas las personas; porque apostamos por la igualdad y la dignidad de todos los seres humanos libres de fronteras, libres de discriminaciones; porque apostamos por un espacio común integrador de cuantas personas lo comparten; porque apostamos por la igualdad real ante la ley, la justicia social y la defensa de los derechos humanos universales.

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