Gil Tamayo critica que se hable de los obispos «como si fueran la patronal»

Ha afirmado que las relaciones entre el Estado y la Iglesia «un Estado «aconfesional», que no laico, ha recordado» son fluidas ya que «el destino» que persiguen ambas instituciones es, en su opinión, «el mismo».

El nuevo secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo, ha defendido la necesidad de que la Iglesia católica esté presente de manera continua y visible en la sociedad. «La Iglesia no tiene vocación de estar encerrada», ha dicho. Según ha expresado, la prensa no debe tratar «con prejuicios» a la institución porque «la Iglesia no es un partido político ni una ONG». «De una forma intencionada», se ha quejado el sacerdote, «se ha separado la acción de la Iglesia de los obispos como si ellos fueran la patronal».

Además, según el sacerdote, aunque la iglesia no es un «contrincante político», no se le puede exigir «que se calle» y que no «ilumine» a la sociedad con sus convicciones. El portavoz ha expresado así su vocación de «influir en la vida social y pública». Para ello, según ha indicado, la Iglesia continuará dando «orientaciones morales sin entrar en cuestiones técnicas», siempre, ha asegurado el sacerdote, «con respecto exquisito a la conciencia de los demás».

Gil Tamayo ha afirmado que las relaciones entre el Estado y la Iglesia —un Estado «aconfesional», que no laico, ha recordado— son fluidas ya que «el destino» que persiguen ambas instituciones es, en su opinión, «el mismo». El portavoz de la Conferencia Episcopal ha criticado que se juzgue o critique a la Iglesia sin conocer su actividad. «Se habla de Cáritas —la organización humanitaria de la Iglesia católica— sin mencionar a la Iglesia», ha apuntado.

«Hay ciertos sectores que practican la arqueología ideológica cuando hablan de la Iglesia; gentes que piensan que la Iglesia debería estar callada, sin hacer ruido en una sacristía», ha señalado el portavoz de los obispos. «Quizá habría que hacer un pase especial para políticos» a las sacristías, ha sugerido. De este modo, los representantes públicos podrían conocer lo que Gil Tamayo ha llamado «la Iglesia real».

El portavoz ha contrapuesto esta «Iglesia real» con «la de una determinada literatura», que «aderezada con lecturas decimonónicas» ha dado como resultado «un espécimen». «La Iglesia real es la que percibe la gente en la parroquia, que trata con su párroco, la que se ve en la labor de los religiosos», ha defendido.

En la misma que línea que la semana pasada, cuando el portavoz de la Conferencia Episcopal criticó las nuevas cuchillasque el Gobierno (PP) ha instalado en la verja de Melilla, Gil Tamayo ha sostenido que los inmigrantes «no son el enemigo» y ha asegurado que se siente implicado «personalmente» en el trato que reciben porque «su padre murió siendo emigrante en Alemania» en la década de los 60, donde tras la guerra, las condiciones eran «muy difíciles». «El verdadero enemigo son las mafias que trafican» con los inmigrantes, ha expresado.

También ha pedido «un esfuerzo» para regular la inmigración y «proteger los derechos» de estas personas. Además, el sacerdote ha recordado: «Gran cantidad de jóvenes muy bien preparados están teniendo que emigrar de España y yo no querría que se les tratara así».

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